La leche forma parte de la alimentación humana desde hace siglos y continúa siendo un alimento fundamental en la adultez, no solo por tradición, sino por su sólido respaldo científico. Organismos como Mayo Clinic, la FAO y sociedades de nutrición coinciden en que su perfil nutricional contribuye a la prevención de enfermedades crónicas, al fortalecimiento del sistema inmunológico y al mantenimiento de la masa muscular y ósea con el paso de los años.
Especialistas destacan que la leche contiene proteínas de alto valor biológico, esenciales para la formación y reparación de tejidos. Además, aporta vitaminas A y D, calcio y fósforo, nutrientes clave para la salud ósea. A ello se suman vitaminas del complejo B —en especial la B12—, magnesio y selenio, indispensables para el correcto funcionamiento metabólico y celular, según explicó la nutricionista Silvina Tasat, de la Sociedad Argentina de Nutrición.
El consumo regular de lácteos también se ha asociado a un efecto protector frente a enfermedades no transmisibles. Un estudio de la Universidad de Oxford reveló que una ingesta diaria de 300 miligramos de calcio, equivalente a un vaso de leche, puede reducir hasta en 17 % el riesgo de cáncer colorrectal, debido a la capacidad del calcio para neutralizar sustancias dañinas en el colon.
En la adultez y la vejez, la leche cumple un rol clave en la prevención de la sarcopenia, la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. La combinación de proteínas completas, calcio, fósforo y vitamina D favorece la salud osteomuscular y ayuda a atenuar el deterioro físico. Además, por su composición de líquidos, carbohidratos, proteínas y sodio, la leche es considerada una bebida eficaz para la recuperación tras el ejercicio, al favorecer la rehidratación y la síntesis proteica.
Una porción de 200 mililitros de leche aporta cerca de 240 miligramos de calcio, cubriendo una parte importante de las recomendaciones diarias para adultos. Aunque existen alternativas vegetales fortificadas, los especialistas advierten que sin una adecuada planificación pueden producirse déficits nutricionales. Por su equilibrio de nutrientes y versatilidad culinaria, la leche sigue siendo una herramienta clave para enfrentar los desafíos del envejecimiento y mantener la vitalidad en la vida adulta.