Alrededor de 52 000 ciudadanos permanecen afectados por el desabastecimiento de agua potable en el Cono Norte de Arequipa, tras la rotura de una tubería matriz en la zona de Sor Ana de los Ángeles. La emergencia, que ya se prolonga por cinco días, ha generado malestar en la población ante la falta del servicio básico y la limitada respuesta de abastecimiento alterno.
El jefe de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) en Arequipa, Saúl Aliré Benavides, informó que la afectación alcanza a más de 7000 conexiones domiciliarias, lo que equivale a cerca de 52 000 personas, incluyendo colegios, centros de salud y mercados ubicados en los distritos de Cerro Colorado y Yura.
Según explicó, la emergencia se originó el pasado 26 de marzo, cuando una obra ejecutada por terceros provocó la rotura de la tubería principal en la zona. Aunque el daño inicial fue atendido hasta el 28, una nueva falla registrada posteriormente —esta vez en un accesorio instalado para unir las tuberías— volvió a interrumpir el servicio, agravando la crisis.
La situación no solo ha dejado sin agua a miles de familias, sino que también ha ocasionado inundaciones en al menos cuatro viviendas cercanas al punto de falla, evidenciando problemas en la ejecución de los trabajos de reparación.
Benavides precisó que cinco reservorios resultaron afectados debido a la interrupción de la línea de conducción, lo que explica la magnitud del desabastecimiento. Asimismo, indicó que el restablecimiento del servicio dependerá de la culminación de los trabajos técnicos, prevista para la noche de este 30 de marzo, aunque advirtió que la recuperación será progresiva.
En medio de la crisis, vecinos han denunciado la falta de abastecimiento mediante camiones cisterna en diversas zonas, lo que ha incrementado la indignación. Ante ello, Sunass anunció que supervisará la distribución y exigirá a la empresa prestadora ampliar el número de unidades si la demanda lo requiere.
Respecto a las responsabilidades, se precisó que el primer incidente corresponde a la empresa ejecutora de la obra que dañó la tubería, mientras que la falla más reciente recae en la empresa de saneamiento, debido a deficiencias en la instalación de los accesorios.