El anunciado Reintegro 5 del Fonavi, previsto para ejecutarse entre fines de abril y comienzos de mayo de 2026, llega en medio de crecientes cuestionamientos sobre la sostenibilidad del fondo. Este nuevo desembolso, dirigido a unos 67 mil beneficiarios, terminaría por vaciar prácticamente las cuentas disponibles.
Los más de S/2600 millones que alguna vez estuvieron en caja se fueron diluyendo progresivamente desde diciembre de 2023, conforme se aprobaron padrones y resoluciones administrativas. Cada pago respondió a disponibilidades puntuales y no a una planificación financiera sólida de largo plazo.
Según el presidente del Centro Federado de Organizaciones de Pensionistas del Perú (CFOPP), Mario Hernán Chávez, en la sesión del 19 de marzo de la comisión ad hoc se abordó el Reintegro 5, mientras que para el 9 de abril se prevé aprobar los lineamientos que permitirán su ejecución.
El grupo priorizado incluye a mayores de 67 años y herederos de fonavistas fallecidos de 88 años a más y personas que no recibieron antes estos beneficios presupuestales.
CUENTAS. Con este último pago de S/260 millones, se dejaría apenas alrededor de S/6 millones en cuentas, cifra insuficiente frente a una brecha que alcanza a más de 1.7 millones de potenciales de exfonavistas. La continuidad del proceso dependería de los S/385 millones aprobados en la ley de endeudamiento que debe destinar el Ejecutivo.
El panorama se agrava con decisiones paralelas del Congreso que comprometen mayores recursos públicos, como normas que incrementan beneficios pensionarios a policías y militares. En este contexto, el cierre de caja del Fonavi expone no solo una crisis financiera inminente, sino también una cuestionada priorización del gasto estatal.