El legado del inventor y militar Pedro Ruiz Gallo cobra vida en su casa museo ubicada en Eten, en la región Lambayeque. Este espacio reúne piezas históricas, planos originales y prototipos que evidencian su aporte a la ciencia peruana del siglo XIX. Integrado a la ruta turística Caminos del papa León XIV, el recinto se ha convertido en un punto clave para quienes buscan conocer la historia, cultura e innovación del país. “Es un lugar que muestra la dimensión real de su obra”, destacan guías del museo.
Entre los principales atractivos figuran diseños de máquinas voladoras que, para su época, resultaban revolucionarios. Destaca el ornitóptero, un prototipo capaz de transportar hasta 12 personas, con características como el ascenso vertical y el uso de hélices.
“Estos modelos anticipaban principios básicos de la aviación moderna”, señalan especialistas, quienes consideran a Ruiz Gallo un pionero de la aeronáutica en el Perú y América Latina.
Su aporte no se limitó al campo civil. Durante la Guerra del Pacífico, Ruiz Gallo desarrolló uno de los primeros prototipos de torpedos submarinos para enfrentar el avance chileno. Sin embargo, su trabajo tuvo un desenlace trágico: falleció en 1880 mientras realizaba pruebas con uno de estos dispositivos.
Este hecho marcó la pérdida de uno de los científicos más brillantes del país en un momento crítico de su historia.
Como antecedente, Ruiz Gallo también destacó en la medicina y la relojería, desarrollando un fluido vacuno contra la viruela y construyendo el reloj monumental de Lima. Nacido en Eten en 1838, su trayectoria abarcó múltiples disciplinas y lo posicionó como un inventor integral.
Hoy, su casa museo no solo preserva su memoria, sino que impulsa el reconocimiento del aporte peruano a la ciencia global, consolidándose como un atractivo turístico y educativo de gran valor.