La Asociación Nacional de Árbitros del Perú (ANDADP) expresó este jueves 11 de septiembre su rechazo a los hechos de violencia registrados durante el partido entre UTC de Cajamarca y Juan Pablo II, en el que el árbitro principal Jesús Cartagena habría sido víctima de agresiones e intentos de ataque. El gremio arbitral exigió que lo ocurrido sea investigado y que se determinen responsabilidades conforme a la normativa vigente.
De acuerdo con el comunicado difundido por la ANDADP, durante el encuentro algunos jugadores habrían intentado agredir al juez, mientras que personas que vestían indumentaria vinculada a UTC ingresaron al terreno de juego y habrían atacado físicamente al árbitro. “Resulta inaceptable y absolutamente condenable” que una discrepancia por decisiones arbitrales termine en hechos de violencia, señaló la organización.
La asociación recordó que los clubes, futbolistas y cuerpos técnicos cuentan con mecanismos formales para presentar reclamos frente a cualquier decisión tomada durante un partido. “La agresión física, la intimidación y las amenazas no forman parte del fútbol”, enfatizó la ANDADP, al remarcar que ningún desacuerdo deportivo puede justificar ataques contra los integrantes de una terna arbitral.
Ante la gravedad de lo ocurrido, el gremio pidió que las autoridades deportivas actúen con firmeza. “Exigimos que estos hechos sean investigados y sancionados con la máxima rigurosidad conforme a la normativa vigente”, indicó la institución, que solicitó establecer responsabilidades sin distinción entre jugadores, integrantes de cuerpos técnicos o dirigentes que eventualmente pudieran estar involucrados.
Finalmente, la ANDADP advirtió que garantizar la seguridad de los árbitros es indispensable para evitar que estos episodios se repitan en el fútbol peruano. “Hoy fue un árbitro. Mañana puede ser cualquiera”, expresó el gremio en su pronunciamiento emitido en Lima, agregando que “nadie tiene derecho a poner en riesgo nuestra integridad física por una decisión arbitral” y reafirmando que no guardará silencio ante nuevas agresiones.