Marcelo Bielsa volvió a instalar el debate en el Mundial 2026 al cuestionar las pausas de hidratación en los partidos, al considerar que fragmentan el juego y alteran su dinámica natural. El seleccionador de Uruguay expresó su desacuerdo en la previa del duelo ante Cabo Verde, en una conferencia que puso el foco en el reglamento más que en el partido.
El entrenador argentino fue directo al señalar que esta medida “no le agrega nada al fútbol y le quita mucho”, en referencia a la división de los encuentros en cuatro tiempos por los parones obligatorios. Según explicó, la decisión no habría sido pensada desde la lógica del juego, sino desde otros factores ajenos al desarrollo futbolístico, generando un debate sobre su aplicación en el torneo.
Las pausas de hidratación fueron implementadas inicialmente para proteger a los jugadores en condiciones de altas temperaturas, especialmente en torneos disputados en verano. Sin embargo, en el contexto del Mundial 2026, estos parones se han mantenido incluso en escenarios donde el calor no es extremo, lo que ha generado críticas de entrenadores y especialistas por su impacto en el ritmo competitivo.
En lo estrictamente deportivo, Bielsa también analizó el rendimiento de Uruguay en su debut ante Arabia Saudí, donde destacó una mejora significativa en el segundo tiempo y consideró que el equipo pudo haber mostrado ese nivel desde el inicio. Además, defendió la concentración del plantel en Playa del Carmen, pese a los traslados entre México y Estados Unidos, asegurando que el lugar cumple con las condiciones ideales de trabajo.
Con estas declaraciones, el seleccionador uruguayo no solo pone el foco en su próximo partido ante Cabo Verde en el Hard Rock Stadium de Miami, sino que también reabre el debate sobre cómo el reglamento del Mundial 2026 influye en la fluidez del juego. En un torneo donde cada detalle pesa, incluso las pausas se convierten en parte de la discusión competitiva.