Mientras la competencia avanza en el campo, Irán enfrenta otra batalla lejos del césped. La federación iraní ha elevado una protesta formal tras no recibir autorización para viajar con dos días de anticipación a Los Ángeles, donde debe enfrentar a Bélgica en un partido programado al mediodía.
La solicitud buscaba permitir una mejor aclimatación del plantel, pero fue rechazada. Desde la Federación Iraní de Fútbol se considera que estas restricciones rompen el principio de igualdad de condiciones entre selecciones y pueden impactar directamente en su preparación deportiva durante el torneo.
El reclamo no es nuevo. La federación sostiene que situaciones similares ya se han repetido en encuentros anteriores, donde el equipo solo pudo desplazarse con un día de anticipación, reduciendo su margen de preparación en una competencia de alta exigencia.
Actualmente, la delegación iraní tiene su base en Tijuana, México, debido a las dificultades para ingresar a Estados Unidos. Según el propio organismo, parte del plantel y del cuerpo técnico no ha recibido autorización de ingreso, lo que ha complicado la logística del equipo en el Mundial.
A esto se suman denuncias previas sobre la revocación de entradas para aficionados iraníes, lo que ha ampliado el malestar de la federación en un torneo donde también debe lidiar con obstáculos fuera del terreno de juego mientras busca competir en su cuarta Copa del Mundo consecutiva.