Lejos de abandonar rápidamente el recinto tras el debut de Japón frente a Países Bajos en el Mundial 2026, los aficionados nipones recogieron vasos, papeles y otros residuos en bolsas plásticas azules, dejando las gradas prácticamente impecables.
La imagen, repetida en distintas Copas del Mundo, volvió a llamar la atención de otros asistentes y de usuarios en redes sociales, donde muchos destacaron la disciplina y el respeto de los seguidores asiáticos por los espacios públicos.
Para los propios hinchas, sin embargo, el gesto no tiene nada de extraordinario. Se trata de una práctica que forma parte de su formación desde la infancia. “A los japoneses nos enseñan que, cuando usamos un lugar, debemos dejarlo más ordenado de como lo encontramos”, explicó Eita Tanaka, un aficionado de 20 años presente en Dallas.
El joven aseguró que esa costumbre se aprende desde la escuela, donde los estudiantes suelen limpiar sus aulas sin necesidad de supervisión. “Hay que pensar en los demás”, resumió.
Japón disputa en Norteamérica su octavo Mundial consecutivo y, una vez más, sus aficionados lograron destacar fuera del campo tanto como su selección dentro de él. En un torneo marcado por la pasión y el ruido de las tribunas, el equipo asiático volvió a recordar que también hay espacio para los pequeños gestos que dejan huella.