Nunca darse por vencido fue la consigna de Luciano Benavides en el Rally Dakar. Era segundo en la categoría motos hasta la penúltima etapa a más de 3 minutos de diferencia del primero, Ricky Brabec. Sin embargo, supo reponerse y recuperar distancia. Se coronó como el mejor por una diferencia de dos segundos, la más corta en la historia de la competencia.
“Estaba todo casi perdido hasta el final. Faltaban tres kilómetros para la llegada y yo tenía la sensación de que podía ganar, no sé por qué, por más que ya casi Ricky estaba en la meta”, fueron las primeras palabras de Benavides tras cruzar la meta.
RECUPERACIÓN. La confianza y resiliencia fueron fundamentales para Benavides. Solo dos meses antes de la competencia, el 10 de octubre, se rompió la rodilla y la clavícula. Se recuperó con elementos importados por su padre y su hermano. Así, con dolores encima, viajó a Arabia donde le esperaba la gloria.
Su voluntad fue puesta a prueba una vez más. En la prueba previa a la competencia se rompió los meniscos. Aún así, inició su participación disminuido enfrentando la dureza del desierto.
FINAL GLORIOSO. Durante las 12 etapas se mantuvo entre los primeros lugares, ganando cuatro de estas. En el cierre final, no perdió la fe y recuperó los 3 minutos 20 segundos de desventaja con el primer lugar. Cruzó la meta ganando por apenas dos segundo el Rally Dakar en la categoría motos y demostró que nada es imposible cuando la voluntad y la fe inquebrantable en uno mismo se vuelven el triunfo más importante del ser humano.