El Mundial 2026 no solo promete convertirse en uno de los eventos deportivos más vistos de la historia, sino también en un importante motor económico para el planeta. De acuerdo con un estudio elaborado por UBS, la competición tendría un impacto estimado de 41 000 millones de dólares en el Producto Interno Bruto (PIB) global, impulsado por el turismo, el consumo, los derechos de transmisión y la actividad comercial asociada al torneo.
El informe proyecta además una audiencia cercana a los 6000 millones de espectadores en todo el mundo, una cifra que representa aproximadamente tres de cada cuatro habitantes del planeta. Este alcance confirma el papel del fútbol como el deporte con mayor capacidad de convocatoria y como una plataforma de enorme influencia económica, cultural y mediática.
Los analistas también destacan la evolución que ha experimentado la industria futbolística en los últimos años. Según el reporte, los 20 clubes con mayores ingresos alcanzaron una facturación récord de 12 400 millones de euros durante la temporada 2024/25, registrando un crecimiento interanual del 11 %. Este incremento refleja el fortalecimiento de los modelos de negocio vinculados a patrocinios, derechos audiovisuales y expansión comercial internacional.
Otro aspecto relevante señalado por UBS es la transformación en las estructuras de propiedad dentro del fútbol profesional. La creciente participación de fondos de inversión, capital institucional y nuevos mecanismos financieros evidencia cómo este deporte ha dejado de ser únicamente una actividad competitiva para consolidarse como una industria global con creciente atractivo para inversionistas y actores económicos de gran escala.