Lo que era un partido intenso terminó en un episodio que le da la vuelta al mundo. Un altercado en la cancha se descontroló y llegó hasta las tribunas, incluso afectando a un camarógrafo que quedó en medio del caos.
El incidente ocurrió en los segundos finales del segundo cuarto, cuando un cruce entre jugadores encendió los ánimos y rápidamente se convirtió en una pelea colectiva. La tensión escaló sin control hasta las primeras filas del público, donde varios protagonistas terminaron cayendo sobre un operador de cámara, obligando a detener momentáneamente la transmisión.
La reacción arbitral fue inmediata: cuatro jugadores fueron expulsados por su participación en el altercado, aunque la decisión generó polémica y reclamos, especialmente desde el lado de Oklahoma, que cuestionó la severidad de las sanciones.
Más allá del escándalo, el encuentro continuó y el Thunder se quedó con una contundente victoria por 132-111, reafirmando su gran presente en la temporada. Sin embargo, el resultado quedó en segundo plano.
Ahora, la NBA evaluará posibles sanciones adicionales, en un caso que vuelve a poner en debate los límites de la intensidad y la violencia dentro del juego.