El Gobierno del Reino Unido solicitó a la FIFA abrir una investigación contra la selección argentina después de que varios de sus futbolistas exhibieran una pancarta con la frase "Las Malvinas son argentinas" durante los festejos por la victoria 2-1 sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026.
La polémica reavivó la disputa diplomática entre ambos países y puso en debate el cumplimiento de las normas que prohíben mensajes políticos dentro de las competencias organizadas por la FIFA.
La controversia estalló apenas terminó el encuentro disputado el miércoles, cuando los jugadores argentinos celebraron la clasificación a la final mostrando la bandera reivindicativa sobre las islas Malvinas.
En respuesta, el ministro británico de Ciencia, Innovación y Tecnología, Peter Kyle, calificó el gesto como "totalmente inapropiado" y pidió que el máximo organismo del fútbol mundial actúe.
"Espero que la FIFA lleve a cabo una investigación exhaustiva", declaró durante una entrevista con la BBC, insistiendo en que "la política debe mantenerse al margen del fútbol".
La acción de los futbolistas argentinos se produjo en un partido considerado de alta tensión por la histórica rivalidad entre ambas selecciones.
Antes del compromiso, tanto la FIFA como las autoridades de seguridad de Estados Unidos habían prohibido el ingreso al estadio con banderas, pancartas o símbolos de contenido político, incluidas aquellas relacionadas con la disputa por las islas Malvinas.
Además, el reglamento disciplinario del torneo contempla sanciones para mensajes de naturaleza política exhibidos durante la competición.
Tras el encuentro, el presidente argentino, Javier Milei, evitó vincular el resultado deportivo con el conflicto de soberanía y pidió separar ambos temas.
El mandatario sostuvo que el triunfo sobre Inglaterra no debe interpretarse como una reivindicación política, pese a que Argentina mantiene desde hace décadas su reclamo sobre las islas, administradas por el Reino Unido desde 1833 y escenario de la guerra de 1982.
La FIFA aún no ha confirmado si abrirá un procedimiento disciplinario contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) o contra los jugadores involucrados.
Mientras tanto, la polémica añade tensión a la previa de la gran final del Mundial 2026, en la que Argentina enfrentará a España, con la atención puesta no solo en lo deportivo, sino también en las posibles consecuencias que podría generar este episodio fuera de la cancha.