El empate 2-2 entre Nueva Zelanda e Irán en el Estadio de Los Ángeles dejó un hecho histórico más allá del resultado. Sarpreet Singh, de 27 años, fue titular y disputó 92 minutos en su estreno mundialista, convirtiéndose en el primer jugador de origen sij en participar en una Copa del Mundo.
Nacido en Auckland e hijo de una familia originaria del Punjab, Singh representa también a una comunidad de millones de personas alrededor del mundo. Su presencia en el torneo ha sido interpretada como un símbolo de apertura y representación para jóvenes futbolistas del sur de Asia.
Tras el partido, el mediocampista expresó la importancia personal de este logro y el impacto que espera generar. “Significa mucho para mí, para mi gente, para mi familia y para mi comunidad”, señaló, destacando el valor emocional de su participación.
El jugador añadió que su objetivo es inspirar a nuevas generaciones de ascendencia india y punjabí a seguir carreras en el fútbol profesional, abriendo un camino que hasta ahora había sido poco visible en la élite del deporte.
Mientras tanto, la edición del Mundial 2026 sigue sin contar con la presencia de India como selección, pese a la creciente influencia de futbolistas de origen indio en diferentes equipos, reflejando el alcance global de su diáspora en el fútbol internacional.