El Perú enfrenta una preocupante realidad laboral: cerca de 1.5 millones de jóvenes no estudian ni trabajan y, dentro de ese grupo, aproximadamente medio millón tampoco tendría intención de hacerlo, según informó el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Juan Sheput. El funcionario expuso estas cifras durante su presentación ante la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República de la Cámara de Diputados, donde sustentó las medidas para las que el Ejecutivo solicita facultades legislativas.
Sheput explicó que el fenómeno de los denominados “ninis” ha evolucionado hacia una situación aún más compleja. “En el Perú hoy en día hay un millón y medio de ‘ninis’, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Pero hay algo peor. En el Perú ya hay ‘nininis’: ni estudian, ni trabajan, ni quieren hacerlo”, afirmó. Según sus cálculos, este último grupo estaría integrado por unas 500 mil personas.
El titular del MTPE relacionó esta situación con los problemas de inseguridad ciudadana y delincuencia juvenil, al considerar que la ausencia de oportunidades educativas y laborales puede dejar a miles de jóvenes expuestos a actividades ilícitas. “Ese medio millón de jóvenes que ni estudian, ni trabajan, ni quieren hacerlo es el caldo de cultivo de la delincuencia”, sostuvo al responder a cuestionamientos sobre la relación entre las reformas laborales y la seguridad.
El ministro también alertó sobre la presión que enfrentará el mercado laboral peruano durante los próximos años. Según detalló, aproximadamente 300 mil personas ingresan cada año a la población económicamente activa, principalmente jóvenes. Sheput estimó que cada punto porcentual de crecimiento del producto bruto interno permitiría crear alrededor de 50 mil puestos de trabajo. “Si crecemos 6 % en materia de PBI al año, absorbemos esos 300 mil jóvenes”, indicó.
Sin embargo, advirtió que un menor crecimiento económico podría dejar fuera del mercado laboral a decenas de miles de nuevos trabajadores. “Si crecemos a 2, 3 %, 1 %, 150 mil, 200 mil se quedan fuera y ahí está la semilla del pandillaje”, señaló. Para Sheput, impulsar la economía y generar empleo formal para jóvenes constituye también una estrategia preventiva frente al crecimiento de la criminalidad y la exclusión social.
Otro de los problemas identificados es la alta informalidad laboral en el Perú. El ministro indicó que el 99.7 % de las empresas son micro y pequeñas empresas y que cerca del 88 % opera informalmente. En este sector trabajarían aproximadamente 10.5 millones de personas, muchas de ellas jóvenes que no acceden a beneficios como vacaciones, CTS, gratificaciones, seguro de salud o pensiones. “¿Qué derecho le vamos a quitar a 6 millones de jóvenes si ni siquiera los tienen?”, cuestionó.
Finalmente, Sheput advirtió que la inteligencia artificial, la automatización y la robotización están transformando rápidamente el mercado laboral, mientras numerosos jóvenes culminan estudios superiores sin adquirir las competencias que demandan actualmente las empresas. “Hay muchos egresados que después de haber pasado cinco años por la universidad no encuentran trabajo”, expresó. Ante este escenario, defendió la necesidad de modernizar la legislación laboral para enfrentar la informalidad, mejorar la capacitación juvenil y preparar al país para “los desafíos del futuro del trabajo”.