La construcción del malecón turístico en La Punta–Cerrillos, en el distrito de Samuel Pastor, Camaná, enfrenta una preocupante paralización que ha dejado aproximadamente tres kilómetros de zanjas abiertas y acumulaciones de aguas residuales, poniendo en riesgo la salud y seguridad de los pobladores.
La obra, ejecutada mediante la modalidad de Obras por Impuestos, presenta problemas de pago que habrían motivado la suspensión de los trabajos por parte del Consorcio Candelaria. Así reveló a Diario Viral el coordinador del Módulo Defensorial de Camaná, Manuel Rolando Olaguibel Benavente.
PARALIZACIÓN. El representante de la Defensoría en Camaná explicó que la empresa ejecutora detuvo sus labores debido a incumplimientos de pago atribuidos a la empresa aportante. Esta situación agravó las condiciones de las excavaciones realizadas en las playas.
“Esta obra lamentablemente fue paralizada por incumplimiento de pagos de la empresa inicial”, manifestó.
Indicó que durante una reunión desarrollada el 27 de octubre, con representantes de la Municipalidad Distrital de Samuel Pastor y las empresas involucradas, se asumió el compromiso de retomar los trabajos entre el 12 y 16 de noviembre.
CONTAMINACIÓN. Durante una inspección realizada el 3 de noviembre, la Defensoría constató que, de los aproximadamente cuatro kilómetros del proyecto, solo uno presentaba avances en la construcción de muros, mientras los otros tres permanecían con zanjas donde se acumulan aguas verdosas y de olores desagradables.
Olaguibel explicó que las filtraciones provienen de silos utilizados por la población de La Punta y Cerrillos, debido a la ausencia de un sistema adecuado de desagüe, y se mezclan con agua procedente del mar.
El funcionario reveló que los vecinos ya conocían las filtraciones existentes bajo el terreno.
Ante ello, Olaguibel consideró probable que las autoridades conocieran esta problemática antes de iniciar las excavaciones, aunque precisó que todavía no se han establecido responsabilidades por posibles omisiones.
La acumulación de aguas ha favorecido la proliferación de mosquitos y zancudos, generando preocupación entre los residentes. No obstante, la Red de Salud Camaná-Caravelí descartó, por el momento, que los insectos identificados correspondan a los transmisores del dengue.
Según Olaguibel, la especialista Marlene Torres explicó que las fumigaciones y el bombeo parcial realizados por la municipalidad no solucionarán definitivamente el problema, pues las aguas podrían volver a acumularse.
Por ello, el sector Salud recomendó evacuar las aguas, limpiar las zonas afectadas y cerrar las excavaciones.
SEGURIDAD. Otro peligro identificado es la falta de cercos adecuados. El coordinador defensorial precisó que aproximadamente un kilómetro cuenta con protección mediante calaminas, pero los tres kilómetros restantes solo están delimitados con cintas de señalización.
“Nosotros no consideramos que ese cercado sea el correcto”, afirmó. Esta situación representa un riesgo de caídas para residentes y visitantes, especialmente por tratarse de una zona de playa donde la arena puede desprenderse.
La preocupación aumenta debido a que los trabajos estaban previstos hasta finales de diciembre, con una suspensión temporal durante el verano y su reanudación en marzo, para no perjudicar la actividad turística.
Sin embargo, las excavaciones y aguas estancadas podrían afectar la llegada de visitantes durante las fiestas de fin de año, temporada fundamental para comerciantes, restaurantes y hospedajes de Camaná.
Ante este escenario, la Defensoría del Pueblo convocará una nueva reunión con la municipalidad y las empresas involucradas después del feriado provincial del 9 de noviembre, a fin de exigir soluciones concretas.
Olaguibel sostuvo que una de las principales propuestas será rellenar las zanjas para evitar nuevos focos de contaminación. De persistir la situación, la institución evaluará emitir recomendaciones formales contra los responsables, mientras continúa pendiente esclarecer las obligaciones empresariales y garantizar que el malecón no se convierta en un peligro para la población durante el verano.