Este martes 28 de julio, Keiko Fujimori asumirá la presidencia para el periodo 2026-2031 y ofrecerá su primer mensaje a la nación desde el hemiciclo del Congreso. En un contexto marcado por la polarización política, la inseguridad ciudadana y una economía que aún enfrenta desafíos, los analistas consideran que el discurso medirá su disposición a tender puentes con los sectores que no respaldaron su candidatura.
El primer discurso presidencial suele marcar el tono político de una gestión. A diferencia de los tres mensajes de la expresidenta Dina Boluarte, cuestionados por su extensión y escasa capacidad de conectar con la ciudadanía, se espera que el pronunciamiento de Fujimori sea político, más breve y claro.
Sin embargo, más allá de la forma, especialistas sostienen que el verdadero desafío estará en el contenido. La ciudadanía espera autocrítica, reconciliación y sin duda anuncios concretos frente a problemas como la criminalidad, el crimen organizado, la reactivación económica y la lucha contra la minería ilegal y el narcotráfico.
AUTOCRÍTICA Y RECONCILIACIÓN. Aunque el analista político José Villafuerte Charca no tiene expectativas en el discurso presidencial porque sería demagógico y solo para el aplauso, considera que el mensaje debería incluir un ejercicio de autocrítica por el papel que desempeñó el fujimorismo en la crisis política de los últimos años.
Según el especialista, la mandataria debería reconocer la responsabilidad que tuvo su bancada y sus aliados en el deterioro de la estabilidad democrática desde el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski y “pedir perdón por destruir la democracia en el país”.
Asimismo, plantea que el nuevo gobierno debería adoptar medidas respecto a las investigaciones por las muertes ocurridas durante las protestas registradas entre diciembre de 2022 y enero de 2023 en regiones como Puno, Cusco, Ayacucho y Arequipa al entregar a la justicia a los responsables. Además, la bancada de Fuerza Popular debe respaldar la derogación de normas cuestionadas por diversos sectores de la sociedad civil por favorecer el crimen organizado.
“De seguro habrá un listado de obras y buenas intenciones, pero primero queremos eso y ver si con ello se hace digerible su gobierno, aunque lo dudo”, señaló.
Otro aspecto que genera expectativa es la presentación del nuevo Consejo de Ministros.
Villafuerte sostiene que el gabinete debería estar integrado por profesionales con experiencia técnica, trayectoria en la administración pública y sin investigaciones judiciales o vínculos con organizaciones criminales y grupos de poder.
UN MENSAJE DIRIGIDO AL SUR DEL PAÍS. Por su parte, el analista político Oswaldo Calle recuerda que los primeros discursos presidenciales suelen tener un fuerte contenido político antes que técnico. En ese sentido, considera que Keiko Fujimori debería aprovechar este mensaje para dirigirse especialmente al sur del país, una zona donde históricamente ha recibido un escaso respaldo electoral.
A su juicio, un discurso de humildad, acompañado de propuestas sobre seguridad ciudadana y reconciliación nacional, podría generar un clima de mayor estabilidad durante los primeros meses de gobierno.
Además, plantea la posibilidad de impulsar una comisión que contribuya al esclarecimiento de las muertes ocurridas durante las protestas sociales del gobierno anterior.
Respecto a eventuales anuncios económicos, como un incremento salarial, considera poco probable que sean incluidos debido a las restricciones fiscales y al contexto económico actual.
“Esperemos que sea un discurso de humildad y que haya una plena conciencia de las posibilidades y los defectos que tiene el país, igualmente de su partido. Que su mensaje también esté dirigido a las personas que no votaron por ella, especialmente al sur”, manifestó.
En su opinión, un gesto político de la mandataria sería visitar la ciudad de Arequipa, pero es incierto si es el momento oportuno para hacerlo. Ello se verá después de su mensaje de este 28 de julio.