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Las heridas invisibles tras las guerras entre padres

Sunarp registra picos históricos de separaciones legales en Arequipa mientras profesionales promueven acuerdos saludables

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ANDREA RAMOS

ANDREA RAMOS
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La disolución de una pareja es una realidad cada vez más frecuente en los hogares arequipeños. De acuerdo con los registros de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp), Arequipa se ubica entre las tres primeras regiones del país con mayor número de inscripciones de divorcios y distribución de bienes

Sin embargo, la ciencia y la psicología clínica coinciden en un punto fundamental: la separación o el divorcio no produce, por sí mismo, un trauma o daño psicológico en los hijos.

La coordinadora del Módulo Mamis del hospital Honorio Delgado, la psicóloga Fabiola Gonzales Otoya, indicó a Diario Viral que el verdadero desafío para la salud mental infantil radica en la forma en que los padres gestionan el proceso y en su capacidad para mantener a los menores al margen de sus diferencias individuales.

SEPARACIONES. Los últimos indicadores estadísticos de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp) confirman que, durante 2025 año, el Registro de Personas Naturales contabilizó 10 136 divorcios inscritos en el Perú, marcando un incremento del 13.48% en comparación con el periodo anterior.

En este escenario estadístico, la provincia de Arequipa se consolida firmemente en el segundo lugar del ranking nacional con 827 rupturas legales vigentes, superando a regiones como La Libertad, Ica y Piura.

Asimismo, según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), en solo 4 años, la tasa de divorcios se ha triplicado, pasando de 2 a 7 por cada 100 matrimonios.

MENORES. Ante esta tendencia, los expertos dirigen la atención hacia la prevención del sufrimiento infantil dentro del hogar.

“El menor o los hijos no experimentan daños psicológicos necesariamente por la separación; lo que representa un gran riesgo es que el niño esté expuesto a un conflicto entre adultos que se prolonga en el tiempo (…) hasta lo hacen partícipe”, detalla Gonzales.

La profesional enfatiza que la inestabilidad emocional infantil brota de estas conductas adultas desadaptativas.

Cuando una pareja utiliza a sus hijos como intermediarios, mensajeros o herramientas de chantaje emocional, se configuran escenarios de maltrato psicológico que dejan secuelas a largo plazo.

Expresiones cotidianas dirigidas al menor para que exija el pago de la pensión o reclame por la compra de útiles escolares sitúan al niño en una posición de vulnerabilidad extrema.

CULPA. El desarrollo de un niño pequeño no posee los mecanismos lógicos para procesar con precisión por qué se disuelve el vínculo de sus padres.

Al no comprender, el menor tiende a albergar pensamientos egocéntricos y asume de forma equivocada que las peleas ocurren por sus acciones.

Gonzáles detalla que el niño suele albergar la idea de que sus papás pelean por su culpa, y cuando el progenitor que se retira del hogar tarda en regresar, el menor procesa un profundo sentimiento de abandono afectivo.

ESTABILIDAD. Para mitigar estas percepciones nocivas, la especialista señala que mientras más amistosa sea la separación entre los padres, el niño la percibirá de mejor forma.

Resguardar al menor exige que los adultos sostengan una comunicación transparente, donde le reafirmen constantemente que el fin de su vínculo es un asunto exclusivo de los mayores.

Esto implica separar de forma tajante el rol de pareja, que llega a su fin, del rol de padres, que permanece.

“Se recomienda que los padres comprendan que se puede ‘odiar’ a la otra persona como pareja, pero siguen siendo papá o mamá con ella”, indica.

De esta manera, al mantener a los hijos al margen de las diferencias de la pareja, se evita que el proceso de separación quiebre la seguridad y la autoestima de los niños en el hogar.

ANDREA RAMOS

ANDREA RAMOS

Periodista

Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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