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Niña con cáncer en cuidados paliativos lucha por vivir cerca del IREN Sur en Arequipa

La pequeña Maryori Huamán, de 10 años, enfrenta la fase final del cáncer junto a sus padres en un cuarto alquilado cerca del Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Sur en Arequipa, mientras su familia pide apoyo para costear medicamentos y alimentación.

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YANELA HUAMÁN

YANELA HUAMÁN
redaccion@diarioviral.pe

“Porque sufres así, tanto castiga Dios”, le pregunta Maryori Huamán, una valiente niña de 10 años con cáncer, a su madre, Flor Navarrete (56 años), quien solo atina a verla y darle fuerza remarcándole que sanará, pese a saber que la luz de sus ojos poco a poco se apaga. Pese a su corta edad, la pequeña fue desahuciada por los médicos y afronta lo que le queda de vida en cuidados paliativos. 

A dos cuadras del Instituto Regional De Enfermedades Neoplásicas del Sur (IREN Sur), viven en un cuarto alquilado, Leandro Huamán (58 años), Flor Navarrete y su pequeña Mayori, desde hace casi dos meses. Ambos padres, procedentes de Caravelí, dejaron su casa y trabajo, para llegar a la ciudad y vivir en un pequeño cuarto, todo con el fin de llevar rápidamente a su hija ante una emergencia. 

Actualmente, Maryori, vive sus últimos días postrada en su cama junto a sus padres. Hace siete días (10 de marzo), recibió su última transfusión de sangre que alivió su dolor, pero reaparece debido a las graves lesiones que le causa el tumor maligno que no solo se apoderó de su costilla, sino de todo su pequeño cuerpo. Pese a esta cruda y dura realidad, Leandro y Flor se mantienen de pie y unidos por su pequeña guerrera. 

“Lo único que me queda es darle valor a mi hijita, le digo: ‘hijita ya te vas a sanar, tienes que ser fuerte, tú eres una guerrera, podemos lograrlo, vamos a salir de esto’”, remarca Flor.

Ambos padres recuerdan como Maryori nació y creció como una niña normal y tranquila, pero con uno de sus ojitos hinchado: “Mi hijita jugaba, estudiaba, todo, pero de un momento a otro recayó”, recuerda Leandro. Preocupados por su condición y a sus tres años, la pequeña fue llevada al centro médico donde le remarcaron que no podía ser operada debido a su corta edad y que esperara a tener 6 a 7 años, pero la hinchazón se agravaba. 

OPERACIONES. Desesperado por la situación, acudió a una doctora que trabajaba en la clínica San Juan de Dios, logrando que la operara particularmente a sus 7 años, iniciándose así una de sus peores pesadillas. Tras la intervención, la madre remarcó que no le hicieron el seguimiento a su pequeña, incluso la médica que la trató le reveló que el tumor le podría volver a crecer, pese a que anteriormente le había asegurado que este no era maligno. 

Un año después, cuando Maryori tenía 8 años, volvió a aparecer una bolita en su costilla, la cual fue creciendo hasta que cumplió sus 9 años. Tras recibir la recomendación para visitar a otro médico en el hospital Goyeneche, le hicieron nuevos exámenes.

Luego que Maryori terminó sus clases y saliera de vacaciones, fue trasladada para ser operada nuevamente. Tras los análisis y demás estudios, el médico confirmó que sí podía ser intervenida, sin embargo, tras el paso de un mes para que continúe con su seguimiento, el mismo doctor le reveló que su hija había tenido un tumor maligno sin posibilidad de cura. Flor lloró desconsolada sin saber qué hacer y, tras comunicarse con los médicos, ellos solo atinaron a darle las transferencias sin hacerse responsables. 

IREN. Tras varias idas y venidas en hospitales buscando desesperadamente ayuda, llegó al IREN Sur: “Yo me dije porque no me mandaron ahí desde el inicio, después que me la han malogrado recién me mandan, quizás ahí sí la habrían tratado bien”, recordó doña Flor afectada.

Melanie finalmente fue internada, tras varios días de espera y llantos de dolor, debido a que el tumor ya estaba muy avanzado. Durante su internamiento, la pequeña atravesó por cuatro, cinco y hasta seis quimioterapias sin resultado, el tumor crecía. Por ello, pasó a radioterapia que debería durar un mes, sin embargo, solo se hicieron durante 15 días debido a que el doctor le remarcó que ya no podían seguir. 

“Me dijeron ya no podemos hacer nada por tu hijita porque todo lo posible ya lo hemos hecho, nada ha funcionado, el tumor se ha hinchado más y más”, cuenta la madre con la voz entrecortada.

Flor intentó regresar a Caravelí para trabajar por su hija. Sin embargo, la salud de su pequeña  iba agravándose por lo que terminó regresando a la ciudad. A dos cuadras del IREN Sur alquiló, junto a su pareja, un pequeño cuarto donde viven con Melanie y por el cual paga mensualmente S/500. Ahora solo disfrutan los momentos que les quedan juntos, mientras llevan a su pequeña para su control de su peso, hemoglobina y otros exámenes. 

“Tengo que ser fuerte hasta donde pueda por mi hijita, a veces salgo y entro al baño a llorar. A veces mi esposo me consuela, disimulamos para que ella no nos vea”, cuenta entre lágrimas. 

AYUDA. Lamentablemente ambos padres se encuentran cuidando de Melanie, y debido a la gravedad de su salud no pueden trabajar, por lo que piden a la comunidad arequipeña que los apoye económicamente al número de Yape 963 985 047, para pagar el alquiler de su cuarto y alimentos. Además de poder costear las medicinas, gasas y cremas para su pequeña que diariamente toma pastillas para el dolor, el sangrado y náuseas. Asimismo, podrán donar sangre al banco del IREN Sur indicando que es para Maryori Huamán. 

YANELA HUAMÁN

YANELA HUAMÁN

Periodista

Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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