La cooperación espacial de China en América Latina dejó de ser vista como un simple intercambio científico y hoy se analiza bajo la lupa geopolítica. Según el informe titulado “Pulling Latin America into China’s Orbit”, el régimen de Beijing ha desplegado una red de estaciones terrestres, radiotelescopios y centros de datos que, aunque presentados como proyectos civiles, podrían cumplir funciones clave en la vigilancia satelital y la recolección de inteligencia.
“Gran parte de la vida cotidiana estadounidense depende de los satélites sobre nosotros. Por eso, las operaciones espaciales de China son motivo de seria preocupación”, afirmó el congresista John Moolenaar, presidente del comité.
El documento sostiene que esta expansión responde a la estrategia del llamado “Corredor Espacial de la Franja y la Ruta”, alineada con la doctrina china de “guerra informatizada”, que integra capacidades civiles y militares.
Bajo este esquema, infraestructuras instaladas en países como Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil permitirían ampliar la cobertura global china para rastrear objetos en órbita y recopilar datos estratégicos durante el paso de satélites por el hemisferio occidental.
“China solo invierte en operaciones espaciales en América Latina para avanzar su agenda y socavar a Estados Unidos en el espacio”, advirtió Moolenaar.
Uno de los casos más emblemáticos es la Estación Espacio Lejano en Neuquén, Argentina, construida bajo un acuerdo de exclusividad por 50 años. A ello se suman instalaciones en Bolivia y Venezuela con antenas de gran capacidad, además de centros de procesamiento de datos en Chile y Brasil que emplean tecnología avanzada para rastreo satelital.
Aunque los convenios se presentan como cooperación en navegación, monitoreo ambiental o educación científica, el informe subraya que se trata de infraestructura de “doble uso”, susceptible de reforzar la capacidad operativa del Ejército Popular de Liberación.
El debate regional se intensificó luego de que el presidente Donald Trump convocara a una cumbre en Miami para articular una respuesta hemisférica frente a la influencia china. Mientras Washington pide mayor transparencia y controles técnicos, gobiernos latinoamericanos enfrentan el dilema entre atraer inversión tecnológica o asumir riesgos estratégicos.
El avance de la red espacial china reabre preguntas sobre soberanía, dependencia tecnológica y equilibrio militar en el continente, en un escenario donde el dominio del espacio se ha convertido en pieza clave de la seguridad global.