Rusia ha vuelto a lanzar, en la víspera de la cumbre de la OTAN en Ankara, un ataque masivo contra Ucrania: al menos catorce personas murieron en Kiev y otras seis perdieron la vida en la localidad de Vishneve, a unos dos kilómetros al suroeste de la capital de Ucrania, según el balance ofrecido este lunes por las autoridades ucranianas, que han tildado el ataque de “acto terrorista”.
Según informó en su cuenta de Telegram el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania el balance de muertos por el ataque en la capital subió a 14, mientras que 56 personas resultaron heridas, incluidos siete niños. Por lo que respecta a Vishneve, el ministro del Interior ucraniano, Igor Klimenko, explicó que más de 500 personas habían sido evacuadas en el momento en que publicó su parte por riesgo de una “segunda detonación” en la zona.
Según el Ministerio de Defensa ruso, durante el ataque de esta madrugada fueron alcanzados en Vishneve depósitos de combustible, lo que podría explicar el riesgo de una “segunda detonación”.
El parte del Kremlin detalla que sus ataques —en los que, según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia utilizó 68 misiles y 351 drones— iban dirigidos contra aeródromos militares de las regiones ucranianas de Dnipropetrovsk, Poltava, Cherkasi, Cherníguiv y Kiev.
En la capital ucraniana, recalca que fueron alcanzadas la fábrica de drones de reconocimiento de largo y medio alcance Kyiv-71; la planta de ensamblaje de drones y radares Kyiv-1, instalaciones de empresas de blindados, drones náuticos y misiles y también un depósito de combustible.
Las defensas aéreas ucranianas no pudieron interceptar uno solo de estos misiles, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pidió a Europa y a EEUU que tomen decisiones drásticas para reforzar las capacidades antibalísticas de Ucrania en la cumbre de la OTAN que comienza el martes.