El espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl desató una fuerte reacción en el sector republicano del Congreso de Estados Unidos. Varios legisladores acusaron a la NFL y a la cadena NBC de permitir una transmisión que, según ellos, no fue apta para todo público. El presidente Donald Trump también se sumó a las críticas y calificó el show como “uno de los peores de la historia”.
Uno de los más duros fue un congresista de Florida, quien anunció en redes sociales que enviará una carta al presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Brendan Carr. “Estamos pidiendo medidas drásticas, incluyendo multas y revisión de licencias contra la NFL, NBC y Bad Bunny. Enciérrenlos”, escribió. El legislador también compartió traducciones de canciones del artista que incluyen palabras consideradas obscenas para televisión abierta.
A esta postura se sumó el representante Andy Ogles de Tennessee, quien solicitó una investigación formal al Comité de Energía y Comercio del Congreso. En una carta acusó a las transmisoras de “facilitar una emisión indecente” y afirmó que la música “glorifica conductas sexuales extremas”. Ogles aseguró que “los niños fueron obligados a ver escenas sexuales explícitas” y describió el comportamiento del cantante y los bailarines como provocador.
Por su parte, el congresista Mark Alford de Misuri, afirmó que los republicanos ya están investigando lo ocurrido. En una entrevista televisiva dijo: “No hablo español fluido, pero si lo que se cantó fue lo que se tradujo en televisión nacional, tenemos muchas preguntas para quienes lo transmitieron”. Incluso comparó el caso con el escándalo de Janet Jackson en 2004 y señaló que esto podría ser peor.