La tensión en Oriente Medio volvió a escalar este 15 de julio, luego de que Estados Unidos confirmara una nueva ofensiva aérea de 90 minutos contra instalaciones militares de Irán. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la operación tuvo como objetivo reducir la capacidad iraní para atacar embarcaciones comerciales que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.
Durante el ataque, las fuerzas estadounidenses utilizaron municiones de precisión para destruir sistemas de defensa costera, depósitos de armamento y plataformas de lanzamiento de misiles de crucero ubicadas en la isla de Gran Tunb, en el golfo Pérsico. Según Washington, la ofensiva busca proteger la navegación internacional y evitar nuevos ataques contra buques mercantes en la zona.
La operación se produce pocos días después de que el presidente Donald Trump diera por terminado el acuerdo de alto al fuego firmado con Teherán el pasado 17 de junio. Además, la administración estadounidense reforzó el bloqueo contra puertos iraníes y endureció las medidas para restringir las operaciones marítimas vinculadas con la República Islámica.
En respuesta, Irán lanzó nuevos ataques contra objetivos estadounidenses desplegados en la región y advirtió que podría cerrar otros corredores de exportación, aumentando la incertidumbre sobre el abastecimiento energético mundial. Las autoridades iraníes sostienen que las acciones de Washington representan una nueva escalada militar que vulnera los acuerdos alcanzados previamente.
El recrudecimiento del conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional debido a la importancia del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo.