La captura de Nicolás Maduro y la muerte de al menos 32 agentes cubanos durante un ataque de fuerzas estadounidenses en Venezuela han significado un duro revés para los servicios de inteligencia de Cuba, tradicionalmente considerados entre los más eficaces de la región. Dos días después de la operación contra un complejo militar en Caracas, La Habana confirmó la caída de miembros clave de sus fuerzas de seguridad, algunos presuntamente encargados de la protección directa del líder venezolano.
Según la información oficial, 21 de los fallecidos pertenecían al Ministerio del Interior de Cuba, organismo que supervisa los servicios de inteligencia, y 11 a las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Caracas, por su parte, reconoció la muerte de 23 militares venezolanos. No se reportaron heridos y los detalles de la operación permanecen bajo estricta reserva.
Analistas consultados por la agencia AFP coinciden en que la clave del éxito estadounidense fue el “factor sorpresa”. José Gustavo Arocha, exoficial del ejército venezolano y experto del Centro para una Sociedad Libre y Segura, sostuvo que la inteligencia cubana convenció al régimen de Maduro de que Estados Unidos nunca atacaría territorio venezolano, lo que debilitó los sistemas de alerta y reacción.
En la misma línea, Fulton Armstrong, exagente de la CIA y especialista en América Latina, señaló un “fracaso total para anticipar el ataque” y detectar el ingreso de helicópteros estadounidenses. Destacó que incluso unos minutos de advertencia habrían cambiado el desenlace y subrayó el uso de drones furtivos que permitieron a Washington seguir en tiempo real los movimientos del mandatario venezolano.
Otros expertos, como el exembajador británico Paul Hare, apuntaron a la subestimación del apoyo interno a la operación. El New York Times reveló que una fuente de la CIA dentro del gobierno venezolano habría facilitado información clave sobre la ubicación de Maduro. Para los analistas, la llegada de Donald Trump como “nuevo actor” alteró las reglas tradicionales, dejando obsoletos los métodos clásicos de la inteligencia cubana y marcando un quiebre sin precedentes en el equilibrio de poder regional.