La Comisión Europea marcó distancia de la estrategia del presidente Donald Trump para Venezuela y rechazó que Delcy Rodríguez encabece la transición democrática. Desde Bruselas, el mensaje fue directo: el futuro del país debe ser liderado por la oposición venezolana, en particular por María Corina Machado y Edmundo González, tras la captura de Nicolás Maduro.
La portavoz comunitaria Anitta Hipper sostuvo que “los próximos pasos deben centrarse en el diálogo hacia una transición democrática” que incluya a los líderes opositores, en clara alusión a Washington. En la misma línea, el Partido Popular europeo cuestionó la legitimidad de Delcy Rodríguez para asumir un rol central en el proceso, reforzando el rechazo político a la propuesta estadounidense.
Bruselas argumentó que Machado y González deben liderar el cambio por haber “luchado incansablemente por la democracia y los derechos humanos” y por encabezar en 2024 un movimiento pacífico respaldado por millones de venezolanos. La portavoz Paula Pinho recordó además que Maduro “carecía de legitimidad democrática”, por lo que el nuevo escenario abre una oportunidad para una transición conducida por la propia población venezolana.
La posición europea quedó plasmada en una declaración conjunta respaldada por 26 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, con la única excepción de Hungría. El bloque pidió moderación, respeto al Derecho internacional y una salida pacífica que evite una escalada del conflicto, reafirmando su apego a la Carta de las Naciones Unidas y a la legalidad internacional.
En paralelo, Trump amplió su discurso regional al apuntar ahora a Cuba, al asegurar que el régimen cubano atraviesa un momento de extrema debilidad tras perder el respaldo petrolero venezolano. “Cuba está lista para caer”, afirmó el mandatario estadounidense, al sostener que la crisis venezolana ha dejado a La Habana sin su principal fuente de financiamiento, elevando la tensión política en el Caribe y sumando un nuevo foco de preocupación para Europa y la región.