En una reunión con directivos de las principales multinacionales energéticas, Donald Trump aseguró que su Administración está dispuesta a vender “todo el petróleo venezolano que necesiten” a China y Rusia. “Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten”, afirmó el mandatario en la Casa Blanca, en un encuentro destinado a discutir la reconstrucción del sector energético venezolano.
El encuentro se produjo tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por fuerzas estadounidenses y el anuncio de que Washington se encargará de comercializar millones de barriles de crudo de la nación suramericana en coordinación con su Gobierno interino. Entre los asistentes estuvieron ejecutivos de Chevron, Exxon, la española Repsol y la italiana Eni, compañías que podrían jugar un papel clave en la revitalización de la “severamente deteriorada” industria de hidrocarburos de Venezuela.
Trump subrayó que la decisión de asumir el control del crudo venezolano fue estratégica para evitar que “China hubiera entrado allí y Rusia también habría entrado allí”. Además, pidió a las petroleras que no se limiten a una “simple renovación” de las instalaciones existentes. “Espero que construyan todo completamente nuevo, que eliminen la vieja chatarra que ha estado allí durante tantos años y que lo hagan de la manera correcta”, señaló, anticipando que las compañías permanecerán “mucho tiempo” en el país si se logra un acuerdo.
Antes de la reunión, el presidente ofreció disculpas a las empresas que no pudieron ser recibidas por falta de espacio y adelantó que los secretarios de Energía, Chris Wright, y del Interior, Doug Burgum, recibirán a los ejecutivos la próxima semana. Con este movimiento, Washington busca consolidar su influencia en el mercado petrolero global y posicionar el crudo venezolano como un recurso estratégico frente a la competencia de Moscú y Pekín.