La Cuadrilla N.° 36 Ex Entel Perú de la Hermandad del Señor de los Milagros de Arequipa celebra sus 50 años de fundación, una trayectoria marcada por la fe, el sacrificio y la devoción al Cristo Morado.
Durante cinco décadas, sus integrantes han llevado sobre sus hombros la venerada imagen en las tradicionales procesiones de octubre, convirtiéndose en parte de una de las manifestaciones religiosas más importantes de la Ciudad Blanca. Como parte de sus Bodas de Oro, este miércoles 28 de octubre tendrán nuevamente el privilegio de guardar al Señor de los Milagros en su templo.
HISTORIA. La cuadrilla nació en 1976 por iniciativa del Área de Servicio Social de la desaparecida empresa Entel Perú, con el respaldo de Guillermo Huanqui Costa, entonces jefe de Recursos Humanos, y Juan Francisco Gómez de la Torre, responsable de la Administración Zonal Arequipa y también hermano cargador. Un grupo de trabajadores decidió cambiar sus labores cotidianas por el hábito morado y organizarse para integrar oficialmente la Hermandad del Señor de los Milagros, dando origen a una agrupación que mantiene viva su tradición religiosa.
A lo largo de estos 50 años, generaciones de cargadores han participado en las procesiones llevando el anda del Cristo de Pachacamilla por las calles de Arequipa. Cada recorrido representa un esfuerzo físico y espiritual, acompañado de las oraciones y esperanzas de miles de fieles. Cuando el patrón de andas pronuncia la tradicional orden “¡Avancen, hermanos! ¡Paso firme!”, los integrantes avanzan unidos, demostrando que la fe y el compañerismo continúan siendo los pilares de su hermandad.
En este aniversario especial, la Cuadrilla 36 también rinde homenaje a sus integrantes fallecidos, quienes contribuyeron a consolidar su historia. Entre ellos destacan Ernesto Núñez, primer delegado; Percy Márquez Mota, quien llegó a desempeñarse como mayordomo de la hermandad; José “Pepe” Sumaria, Roque Rodríguez, Eduardo Ávila, Andrés Linares, Alberto Díaz, José Ávila, Hernán Liendo, Severo Jerez, Marco Camargo y el hermano Nieves. Su legado permanece en los actuales cargadores y en las nuevas generaciones que continúan esta tradición.