Arequipa cerró 2025 con un récord histórico: 31 630 vehículos nuevos comprados. El dato refleja reactivación económica, mayor acceso al crédito y confianza del consumidor regional. En palabras sencillas de los funcionarios de la Sunarp, el arequipeño tiene mayor poder adquisitivo.
Además, el bajo precio del dólar y el financiamiento flexible permitieron que muchas familias renueven o adquieran su primer auto.
Sin embargo, este avance económico convive con una realidad crítica: la infraestructura vial no creció al mismo ritmo. Las mismas avenidas, más autos y mayor congestión han convertido el tráfico en un problema estructural, no coyuntural.
El parque vehicular inscrito en Sunarp se duplicó en 15 años, con un aumento de 116 %. Arequipa hoy soporta una presión vial para la que no fue planificada, especialmente en zonas sensibles como el centro histórico.
La congestión no solo incomoda: contamina, enferma y resta productividad.
Cada hora perdida en el tráfico es dinero que la región deja de producir y calidad de vida que se deteriora silenciosamente.
Las soluciones aisladas ya no bastan. Intercambios viales ayudan, pero Arequipa necesita un plan integral: autopistas urbanas, mejor semaforización, horarios para carga pesada y educación vial sostenida.
Arequipa ya decidió crecer. Ahora debe decidir si también quiere ordenarse.
Comprar más autos es una buena noticia; aprender a convivir con ellos es el verdadero desafío. Por el momento, no hay convivencia hay caos, las autoridades tienen varias tareas que cumplir para ordenar la ciudad.