Como ciudadanos, contemplamos con indignación cómo se malgastan más de 2.3 millones de soles en obras que nacen con “sentencia de muerte”. El reciente informe de la Contraloría sobre la avenida Juan de la Torre es una radiografía de lo que hoy nos sobra: falta de carácter y de capacidad técnica en la gestión municipal.
No es solo una pista; es la puerta a nuestro centro histórico. Sin embargo, se está construyendo sin las pruebas mínimas de calidad, con una compactación deficiente y, lo más vergonzoso, sobre una base contaminada por aguas residuales tras el colapso de buzones.
¿Es esta la durabilidad que nos prometieron? Gobernar no es administrar la rutina de parches que se hunden en la primera lluvia.
A esta situación se añade la grave transgresión normativa identificada en el Informe de Hito de Control N.° 010-2026-OCI/0353-SCC, que revela el inicio de la ejecución física el 6 de enero de 2026 sin contar con la autorización del Plan de Monitoreo Arqueológico (PMAR). Al 27 de enero, dicho plan aún se encontraba en trámite y con observaciones por parte del Ministerio de Cultura, incumpliendo el Reglamento de Intervenciones Arqueológicas, lo que no solo pone en riesgo nuestro patrimonio en una zona de amortiguamiento del centro histórico, sino que expone el proyecto a paralizaciones legales y mayores costos por ampliaciones de plazo.
Mi propuesta es clara y valiente: Basta de soluciones a medias. En avenida Juan de la Torre, planteo la canalización y soterramiento de la torrentera. No podemos tener una vía principal estrangulada por un canal abierto y descuidado. Al soterrar la torrentera, ganaremos dos carriles adicionales, duplicando la capacidad de flujo vehicular y devolviendo la fluidez que el centro histórico necesita con urgencia.
Esta es la Arequipa con carácter que propongo: una ciudad que no se conforma con el desorden, sino que se atreve a realizar proyectos de urbanismo moderno y social. Merecemos una gestión con experiencia, con pantalones y con la transparencia necesaria para que cada sol de los arequipeños se invierta en obras que duren décadas, no semanas.
Arequipa sabe quién es quién. Juntos, recuperaremos el orgullo de nuestra tierra.