A 17 días de las elecciones generales, los 35 candidatos a la presidencia priorizan en sus discursos la lucha contra la delincuencia, alegando que es el mayor conflicto del país. Para analizar si tienen razón, veamos las cifras vinculadas a 5 delitos nefastos en Perú.
En el año 2024, por cada 100 mil habitantes, se produjeron 41 asesinatos en Ecuador. En Venezuela los asesinatos sumaron 31, en Colombia 27, en Brasil y México 21 y 9 en Perú.
Para tener más argumentación, analizamos otros 4 delitos ocurridos en Perú. Las extorsiones, por ejemplo, se incrementaron de 16 346 en el año 2022 a 26 585 en el 2025. Pero disminuyeron los delitos por robo, de 90 047 casos en el 2022 a 62 844 el año pasado. El delito de violación sexual generó 26 637 denuncias el 2022 y 22 856 en el 2025. Y en el año 2022 hubo 1 836 denuncias por secuestro y 1587 el año 2025.
Los números demuestran que la delincuencial se incrementó especialmente en los asesinatos, porque las mafias vinculadas al oro ilegal, al tráfico de drogas y al chantaje casero a transportistas y pequeños deudores del gota a gota, gozan de una policía desarticulada y de leyes generosas que les obsequian los congresistas.
Pero los candidatos presidenciales se equivocan al priorizar la lucha contra la delincuencia, sin analizar sus causas y proponer armas para superar esos flagelos históricos.
Recientemente se efectuó un censo en los penales del país, permitiéndonos conocer que el 48 % de presos crecieron en hogares sin la presencia paterna y un 82 % creció en hogares con pobreza monetaria y permanente violencia física.
Ello nos recuerda que el 27 % de la población peruana padece pobreza monetaria y el 6 % de pobreza extrema. Y que el 35 % de nuestros niños tienen anemia infantil.
Sumemos a estas cifras que el 14.6 % de los adultos del área rural no saben leer ni escribir. Y que sólo el 18 % de los estudiantes de secundaria obtienen niveles satisfactorios en comprensión lectora y el 12 % en razonamiento matemático, según el gobierno.
Y ya tenemos las tres causas prioritarias de la delincuencia en el país: la irresponsabilidad de los padres para la formación valorativa de sus hijos, la pobreza monetaria y la educación paupérrima que ofrecen las escuelas públicas desde mediados del siglo XX.
Las cárceles del país siguen llenándose porque los socialistas y caviares han logrado que se destierre de las escuelas públicas la enseñanza de los valores morales. Los profesores viven preocupados en subsistir económicamente y los padres van remplazando la crianza sabia y amorosa a sus hijos por la preocupación de salir a la calle y ganar más dinero.
Señores candidatos, la solución no va por más policías y cadenas perpetuas. Va por leyes sabias para refundar una sociedad que ha perdido su moral, sus valores y su seguridad.