La etapa posterior a las elecciones ha marcado un giro en la estrategia de la presidenta electa Keiko Fujimori, quien inició una ronda de reuniones con excandidatos presidenciales, representantes de organizaciones sociales y autoridades económicas con el objetivo de construir consensos antes de asumir el mando el próximo 28 de julio. La conformación de una Oficina de la Presidenta Electa y el inicio del proceso de transferencia reflejan una apuesta por el diálogo en un país que llega a un nuevo gobierno profundamente polarizado.
Entre los encuentros más destacados figura la reunión con el excandidato Carlos Álvarez, centrada en propuestas para reforzar la seguridad ciudadana y endurecer la lucha contra la delincuencia. A ello se suma el respaldo expresado por la Confederación Nacional de Rondas Campesinas y Nativas del Perú, cuyos dirigentes manifestaron su disposición de trabajar de manera coordinada con el futuro Ejecutivo para recuperar la seguridad y fortalecer la unidad nacional. Estas reuniones evidencian la búsqueda de coincidencias con sectores que, durante la campaña electoral, mantuvieron posiciones distintas.
Especialistas coinciden en que el éxito del próximo gobierno dependerá de su capacidad para mantener abiertos estos espacios de diálogo. En un escenario sin mayorías absolutas y con un país dividido electoralmente, alcanzar acuerdos con diversas fuerzas políticas, sectores sociales e instituciones será determinante para impulsar reformas, enfrentar la inseguridad ciudadana y reactivar la economía. El consenso aparece así como el principal activo para garantizar la gobernabilidad durante los próximos cinco años.