Opinión

Educar sin ideología también exige pensar

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DIARIO VIRAL

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Hay una discusión que el Perú no puede postergar: qué queremos enseñar a los niños y adolescentes y, sobre todo, qué tipo de ciudadanos queremos formar. El anuncio del Gobierno de retirar la ideología del currículo abre una conversación necesaria sobre educación, pero también plantea preguntas.

Porque educar no significa entregar verdades terminadas para que los estudiantes las repitan. Educar significa ofrecer conocimientos, evidencias, historia, ciencia y herramientas para que cada joven pueda comprender su realidad, cuestionarla y construir sus propias conclusiones con libertad y responsabilidad.

El ministro de Educación, Antonio Chang, sostiene que la historia debe enseñarse con rigor científico y sin interpretaciones ideológicas. La propuesta también plantea reducir contenidos para profundizar en comprensión lectora, razonamiento matemático y pensamiento crítico, además de recuperar educación cívica, valores, inglés y educación financiera.

La intención puede parecer sencilla, pero el desafío está en la ejecución. ¿Quién determina qué contenido es ideológico? ¿Quién establece qué interpretación histórica debe quedar dentro o fuera del aula? Si queremos formar pensamiento crítico, el estudiante necesita conocer los hechos, pero también aprender a analizarlos, contrastarlos y discutirlos.

El terrorismo que sufrió el Perú debe enseñarse como parte de nuestra historia, con sus víctimas, responsables y consecuencias. Los jóvenes tienen derecho a conocer ese periodo sin manipulaciones. Pero enseñar historia tampoco debería convertirse en otra forma de imponer una mirada política desde el poder.

El mismo principio debería aplicarse a cualquier otro contenido que genere controversia. La escuela no puede convertirse en escenario de disputas partidarias, pero tampoco en un espacio donde determinados temas desaparezcan porque incomodan. La educación debe informar antes que adoctrinar y formar ciudadanos antes que seguidores.

Y aquí aparece la verdadera urgencia. Mientras discutimos qué contenidos retirar, los resultados de las evaluaciones internacionales muestran problemas serios en lectura y matemática. Según los datos proporcionados, el Perú retrocedió nueve puntos en matemática y 18 en lectura en PISA 2025. Esa realidad debería preocuparnos más.

También resulta fundamental mejorar la infraestructura, conectar los colegios y garantizar acceso a internet, como plantea el Gobierno. Pero ninguna tecnología resolverá por sí sola las dificultades de aprendizaje si no tenemos docentes preparados, contenidos pertinentes y estudiantes capaces de comprender aquello que leen y utilizar lo que aprenden.

La verdadera reforma educativa comienza cuando el estudiante deja de ser receptor y se convierte en ciudadano que piensa.

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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