A los peruanos que tienen ingresos menores a los 200 soles mensuales se les considera en pobreza extrema. Ahora hay 1.9 millones de compatriotas en ese lamentable estado y se sumarían otros 500 mil, como consecuencia del fenómeno de El Niño.
Cuando el Niño ingrese a su fase más alta, a partir de octubre, se producirán lluvias torrenciales en el norte y centro del país que inundarán y dañarán sembríos, ciudades, carreteras y puentes, además de propiciar las enfermedades del dengue y la zika.
Y en el Ande del sur, se presagia sequía prolongada que limitará el almacenamiento de agua en las represas, la disminución de sembríos y hambruna para los auquénidos y ovinos.
En los siguientes días el poder ejecutivo presentará al Congreso un pedido de facultades especiales para legislar con premura y eficiencia las consecuencias del fenómeno de El Niño y el tema de la inseguridad ciudadana.
A pesar de algunas declaraciones destempladas de diputados de oposición, tenemos la esperanza que todos los congresistas sumen iniciativas para que el aparato gubernamental enfrente con sabiduría y eficiencia las inclemencias de la naturaleza; así como la barbarie de los delincuentes que matan hasta por una deuda de 7 soles.
Las consecuencias del Niño son tan graves que, en Lima, por ejemplo, la temperatura ya está 5 grados centígrados más elevada de lo habitual. Y las aguas del Océano experimentan un inusual calentamiento que ausentó la anchoveta por tiempo indefinido.
Si bien en el primer semestre del año se han obtenido buenos resultados macroeconómicos, la agricultura soportará un semestre que nos estrujará el corazón. En ciudades y parajes Agrícolas de Tumbes, Piura, Lambayeque e Ica, los ríos y huaicos destrozarán el trabajo de generaciones de campesinos y del estado mismo. Por ello la necesidad urgente de que congresistas, gobernadores y alcaldes trabajen unidos, teniendo como única tarea, reducir al máximo las inclemencias de la naturaleza.
Sería excelente, por ejemplo, que a fin de año la balanza comercial del país duplique los 29 mil millones de dólares obtenidos en el primer semestre, un récord histórico en nuestra historia republicana, mérito obtenido gracias a las exportaciones mineras que sumaron en el primer semestre 54 mil millones de dólares y a la agroindustria.
En el país existen 300 mil hectáreas de cultivos con riego tecnificado. Se espera que El Niño respete, por lo menos, el 90 % de esas tierras. Y que los daños a los cultivos interandinos no sean graves. Aun con un Niño diabólico, confiemos que este año el PBI crezca el 3.3 %, para lo cual se prevé modificaciones sustantivas en los códigos procesal penal y penal para que el 95 % de los delincuentes que atrapa la Policía no sigan sueltos, enlutando al país.