La captura del dictador Nicolás Maduro es un hecho que ha producido un tsunami en las aguas de los mares políticos internacionales; y no va a detenerse porque recién empieza. Ha motivado reflexiones, opiniones y comentarios de políticos y de representantes de organizaciones influyentes; claro, unos a favor y otros en contra. Lo que está muy claro es que los mismos izquierdistas reconocen que Maduro fue un dictador, vivía en la opulencia extrema, mientras su pueblo, distribuido, por millones, en diferentes países sudamericanos, estaban y, algunos aún están, en emergencia humanitaria.
Esta coyuntura influye en el comportamiento de los ciudadanos peruanos que se preparan para las elecciones 2026. Es un suceso generador de información para identificar mejor a los candidatos y a los partidos que representan. Podríamos encontrar cuatro alternativas que nos oferta el mercado político; aunque sus candidatos no promocionen sus bases ideológicas y sus verdaderos objetivos - por conveniencia -
No obstante, en el futuro mediato, las definiciones se harán sobre la base de dos variables: los inmersos en la corrupción y los que no lo están -esa será la única diferencia para optar por una alternativa gubernativa - por ahora seguiré utilizando las antiguas denominaciones de los partidos, según su ideología. Podemos encontrar: 1.- Partidos de ultra izquierda- que están, por ejemplo, a favor de Maduro- 2.- de izquierda democrática, relativamente tolerable con las libertades 3.- de ultra derecha - modelo casi siempre promotor de dictaduras y 4.- derecha democrática o de posición más o menos centrista. Los electores deberán ser muy perspicaces, para evitar la confusión.
Hace unos días, el señor Jorge Zapata, presidente de Confiep, entidad que integra a grandes empresarios privados, manifestó que los enunciados de campaña de los partidos de derecha e izquierda, serán populistas - más los de izquierda- precisó. Por ello, solicitó a los candidatos se pronuncien si están o no de acuerdo con las inversiones privadas. Por lo menos ya van ubicándose las instituciones de influencia política que respaldarán a los partidos que coinciden con sus objetivos e intereses.
Con relación a las izquierdas polarizadas, subdivididas y fragilizadas, aún no hay organizaciones que expresen su respaldo; el caso de Maduro, no los favorece como ellos quisieran o, ¿sí? Tampoco escuchamos voces de los partidos centristas que podrían ser alternativa, para neutralizar los extremos. En este tablero de ajedrez político, figuran más los partidos conocidos y, no exactamente, por sus buenos actos, sino por su participación en los gobiernos precedentes que han sido desastrosos, por estar vinculados a la corrupción. Los partidos de bajo rating se convertirán en agrupaciones satélites, para negociar su apoyo a los grandes. Así es la situación, salvo otra opinión.