Este domingo 4 de octubre, 1 234 584 arequipeños están habilitados para votar en las Elecciones Regionales y Municipales 2026. Ellos elegirán autoridades que administrarán recursos públicos y definirán prioridades para la región.
Por eso, votar no debería ser un acto automático ni una decisión tomada por simpatía, costumbre o promesas. De la elección dependerán proyectos, servicios, infraestructura y políticas que tendrán impacto directo en millones de ciudadanos.
Si elegimos mal, las consecuencias pueden durar cuatro años: hospitales que no avanzan, carreteras postergadas, proyectos de envergadura que permanecen en expedientes y oportunidades de desarrollo que terminan perdiéndose por una mala gestión.
Arequipa reúne 957 695 electores, mientras que Caylloma tiene 85 485; Camaná, 52 453; Islay, 52 007; Caravelí, 31 752; Castilla, 28 253; Condesuyos, 14 826, y La Unión, 12 113.
El padrón también revela una responsabilidad particular entre los jóvenes. El grupo de 18 a 29 años reúne 287 898 electores y constituye el segmento de mayor presencia dentro del electorado arequipeño.
Además, 97 119 jóvenes votarán por primera vez en unas elecciones regionales y municipales. Son ciudadanos que tendrán la oportunidad de decidir quiénes conducirán sus gobiernos regionales, provinciales y distritales durante los próximos cuatro años.
¿Qué debemos pedirles a quienes buscan gobernar? No solamente discursos. Hay que revisar sus propuestas, experiencia, equipos, prioridades, antecedentes y capacidad para convertir promesas en proyectos viables que puedan ejecutarse con transparencia y resultados.
También debemos abandonar una peligrosa costumbre: votar sin conocer. Elegir una autoridad significa entregarle durante cuatro años la responsabilidad de administrar presupuesto público, tomar decisiones y atender necesidades que afectan directamente nuestra calidad de vida.
La democracia no termina cuando depositamos la cédula en el ánfora. Allí comienza una responsabilidad ciudadana que continúa durante todo el mandato, porque los electores también debemos fiscalizar, preguntar, exigir resultados y reclamar transparencia.
Este domingo no solo elegiremos nombres. Decidiremos qué tipo de gobierno queremos para Arequipa, qué problemas deben atenderse primero y qué autoridades tendrán la responsabilidad de convertir las necesidades ciudadanas en resultados.
Votemos pensando en nuestra región, nuestra provincia y nuestro distrito. Dejemos de votar sin pensar. Un voto responsable no garantiza autoridades perfectas, pero una elección informada aumenta nuestra capacidad de exigirles cuentas.