Exento de: prestidigitadores, quirománticos e ilusionistas, se vislumbra, a lo lejos, la silueta de un lustro sombrío, con oscuros nubarrones, para el Perú. Inquietos estamos todos los peruanos, por saber, si lo que viene, nos conducirá a una situación mejor o, ¿quizá peor?. La presidenta electa, tiene en sus manos la posibilidad de gobernar para 34 millones de peruanos e ingresar a su corazón. Es tiempo para hacer el bien.
Cuando juramente el 28 de julio, escucharemos, con atención, su primer mensaje y, entonces, sabremos lo que hará desde el Ejecutivo, porque, en el Congreso habrá, de todas maneras, un contrapeso, aun con el apoyo de su socio incondicional RP; claro, siempre que diputados y senadores, asimilen que, la autonomía de las entidades del Estado: Tribunal Constitucional, Junta Nacional de Justicia, Defensoría del Pueblo, Ministerio Público, Contraloría y el Poder Judicial, constituye - per se - un credo democrático, para evitar cualquier atisbo dictatorial.
La señora Fujimori, insiste que hará un gobierno como el de su padre; ello, ya produjo un primer efecto: originó el interés de miles de jóvenes, de investigar y hurgar en los documentos históricos, sobre el gobierno de su padre y encontraron verdades que aumentaron su rechazo al fujimorismo. No obstante, otros miles de electores, optaron por el “orden”- concepto aún no explicado claramente - pero supone: imposición de la fuerza armada y policial, en actos de criminalidad organizada, para garantizar, a la ciudadanía, la protección ante la vorágine de asaltos, extorsiones y sicariatos.
La presidenta electa, se prepara para para gobernar- imagino – con inteligencia política, estatura de estadista, con justicia y libertad, sin arrogancias, ni venganzas, mirando con respeto y empatía a los habitantes de las regiones del sur, que demandan atenciones de fondo y muy propias. Con inversiones privadas y un crédito suplementario de 9 mil 596 millones de soles, aprobado, a la carrera, en el parlamento, amén de los 100 mil millones de dólares en reservas internacionales, más el auge minero por el buen precio del oro, cobre, plata, también litio y otras riquezas - pero siempre con déficit fiscal - la presidenta electa podría hacer un gobierno histórico para todos los peruanos ¿ lo hará?.
Ya constituido su gabinete ministerial, también con fujimoristas de los 90, cuyo jefe es de su absoluta confianza; estará pensando en la inconformidad efervescente de millones de compatriotas; muchos, justificadamente temerosos, debido a las bravuconadas y amenazas del político kafkiano, más inverosímil del Perú - Rospigliosi- por el veneno que distribuye entre millones de sus enemigos. Finalmente, solo Dios dirá, si vamos hacia el paraíso o, al mismo infierno; lo digo más por los parlamentarios, pues los que ya terminan su labor obsecuente, han sido tan benévolos para una minoría y tan catastróficos y perversos para la mayoría de peruanos, que no merecen ni el desprecio.