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Grandes diferencias

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DIARIO VIRAL

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Terminamos esta semana con una noticia execrable: un grupo de adolescentes, estudiantes del liceo naval Almirante Guise, habría abusado sexualmente de uno de sus compañeros en un bus escolar y en presencia de al menos dos de sus profesores.

La respuesta política ha sido igual o más despreciable: el ministro de Educación, José Antonio Chang, calificó el hecho como bochornoso, restándole la gravedad que este presunto delito merece. 

Los medios de comunicación y la sociedad en general juegan su propio partido, pues no estamos ante un colegio cualquiera, sino ante una institución de la Marina, donde los estudiantes provienen de la clase media alta peruana y gozan del estatus que les otorgan sus apellidos. 

En todo momento, los acusados han estado acompañados de sus padres, incluso dentro de la comisaría. Han sido trasladados en vehículos de turismo y, muy probablemente, pronto sean liberados por la policía, esperando retomar sus clases de manera virtual. 

Pero, ¿qué habría ocurrido si el menor infractor hubiera sido de clase popular o de clase media baja? No es difícil imaginarlo: hace unas semanas, un adolescente fue detenido por la policía; no se permitió que su padre lo acompañe a la comisaría, fue trasladado en una camioneta de la misma Policía y encerrado en un calabozo. 

Horas después apareció muerto en la celda. La sospecha: los policías lo asesinaron. ¿Quién decía que las clases sociales habían desaparecido? En países subdesarrollados como el nuestro no solo siguen vivas, también matan y violan impunemente. 

La operación de protección y encubrimiento ya había comenzado mientras escribía estas líneas, pues los padres marinos no solo tienen poder económico, sino también poder político.

La responsabilidad no recae únicamente en los estudiantes. Conversaba con mis alumnos universitarios sobre la posible dinámica familiar que pudo haber formado a estos seres desadaptados socialmente. 

Nos preguntábamos cómo era la comunicación en esos hogares, qué manifestaciones de afecto primaban —si es que existían—, cómo se estructuraba la autoridad y cómo se repartían y ejercían los roles. 

Porque es en la familia donde se construye el ser social. Reflexionaba sobre ello cuando vi la noticia de que uno de los padres de los menores salió de la comisaría agrediendo y escupiendo a los miembros de la prensa. ¿De tal palo, tal astilla?

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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