La escalada de la criminalidad en la ciudad de Arequipa puso al descubierto las deficiencias de las gestiones municipales de Germán Torres Chambi en Miraflores, y Óscar Ayala Arenas en Mariano Melgar. Ambos distritos, convertidos hoy en focos críticos de hechos delictivos, sufren las consecuencias de planes de gobierno que prometieron reformas integrales en seguridad ciudadana pero que tras años de gestión, estas metas se quedaron en papel.
La crisis de seguridad alcanzó un punto de quiebre crítico tras las recientes declaraciones del propio gerente de Seguridad Ciudadana de Mariano Melgar, James Sucari. El funcionario advirtió públicamente que en los últimos dos meses se comenzaron a registrar modalidades delictivas inéditas en la zona, como el uso de detonantes explosivos y la quema de vehículos.
Según el funcionario, este fenómeno respondería a un desplazamiento o “mudanza” de bandas criminales que antes operaban en el sector de la Alameda, en el vecino distrito de Miraflores.
Esta migración delictiva evidencia la falta de eficacia e interconexión de las estrategias preventivas prometidas por ambos alcaldes. Algunos más preocupados por seguir en carrera política.
PROBLEMAS. Por el lado de Miraflores, Germán Torres prometió reestructurar y profesionalizar el serenazgo con enfoque comunitario y de género, además de implementar programas de recuperación de espacios públicos y reducir la percepción de inseguridad en un 40 % al 2026. No obstante, la persistencia de la violencia en sectores emblemáticos demuestra que dichos planes no contuvieron la expansión del hampa hacia jurisdicciones colindantes.
En Mariano Melgar, la situación es igualmente crítica. El plan ofertado por Óscar Ayala planteó en su momento metas sumamente ambiciosas e inviables, como la erradicación total de los puntos de venta de droga mediante el patrullaje integrado, la reestructuración completa del sistema de serenazgo y el despliegue de tecnología avanzada de videovigilancia con central de monitoreo unificada.
INSEGURIDAD. El panorama actual deja al descubierto una grave brecha entre la retórica de campaña y la ejecución presupuestal y operativa de los planes de gobierno. Mientras los índices de victimización y percepción de inseguridad continúan desbordados, la falta de patrullaje efectivo y el abandono de la inteligencia preventiva han convertido el límite entre Miraflores y Mariano Melgar en un corredor permeable para las bandas organizadas.
A pesar del evidente deterioro de la tranquilidad pública y el incuestionable incumplimiento de los compromisos asumidos en la contienda municipal de 2022, las aspiraciones políticas no se detienen. Óscar Ayala Arenas busca dar el salto a la política regional postulando como candidato a consejero regional por el partido Alianza para el Progreso (APP), dejando tras de sí un distrito marcado por la inseguridad.