Lo que se ha observado durante las elecciones del 12 abril, extendidas hasta el lunes 13; con todo y escándalos, cuyos resultados favorecen a la extrema derecha, ha sido el sofisticado uso de las redes, amén de toneladas de dinero, provenientes de economías, inocultablemente poderosas; ello les ha permitido, por ejemplo, tener los servicios de asesores políticos extranjeros; de ahí, el grito anticipado de su “triunfo”.
Aunque los candidatos “ganadores”, que vayan a segunda vuelta, con un porcentaje ínfimo – ilegítimo - nada representativo para los casi 34 millones de peruanos, no hayan expresado oficialmente sus pactos; sin embargo, la señora K, lo dijo verbalmente, en uno de los debates; fue una confesión pública de lealtad a esos acuerdos con su temporal opositor; los electores, no lograron decodificar el mensaje; por ello, votaron como lo hicieron, demostrando una perturbación memorística y cognitiva. La posibilidad de que, al término del escrutinio oficial, Sánchez resulte en segundo lugar, es ilusión.
En otro campo del juicio interpretativo, sobre estos resultados, quizá haya influido el deseo de mucha gente de volver a los años 90, pensando, en aquel asistencialismo, a través de los programas sociales; amén de la difusión masiva de programas de entretenimiento en medios televisivos, con el antidemocrático propósito de controlar cualquier efervescencia social; volver a repartir migajas de pan y mucho circo. O sea, una clara involución de la política peruana. Y no habrá anulación de las elecciones, ah, por más que diversos sectores griten que hubo fraude o, ¿sí?
Y, la variopinta representación de las izquierdas - sean extremas, medias o tibias -¿ dónde quedó? Simplemente aquello políticos eclécticos que no son “chicha ni limonada” sembraron para recoger. Claro, ahora estando en el poder los otros extremistas serán felices y comerán perdices; recuperarán con creces lo invertido en campaña – toneladas de billetes- claro, para una rentabilidad significativa. La política nacional, por los políticos que sean elegidos, seguirá siendo un infalible negocio. Qué miércoles ha de importarles, por ejemplo, que, Essalud no tenga una sola gasa para suturas leves.
Los candidatos que van a segunda vuelta, han aplicado sus estrategias, a partir del 2021 sobre la base del diagnóstico de la sociedad peruana. Saben que la gente está desinformada – solo piensa y vive el día a día, porque labora de modo independiente - La informalidad laboral nacional supera el 70 % - razón por la que le importó un rábano elegir a cualquier candidato; porque le da lo mismo si el presidente resulte ser un vil estafador o un honrado señor, como dice el tango “Cambalache” de Enrique Santos Discépolo. El efecto tenebroso llegará inexorablemente cuando se instale el congreso con sus dos cámaras. El Senado, será el supremo gobernante, autocrático e inmisericorde, salvo que los adivinos y prestidigitadores, lo nieguen.