Hace horas, pensaba escribir del fenómeno musical BTS, que ha originado un movimiento económico de 200 millones de soles; ya lo hizo Libertad Merma, directora de nuestro diario, el sábado 10. Posteriormente, como contraste de varios hechos - muy serios - la enloquecida sugerencia de Donald Trump, de rebautizar los océanos Pacífico y Atlántico como “océanos Trump”, me produjo una sonora carcajada; luego querrá ponerle su apellido al planeta ¿qué cosas no?
También dio vueltas por mi mente el caso insólito de un político que tuvo palabras de racismo puro, respecto a electores cusqueños. Este este caso lo deberían abordar: abogados penalistas, sociólogos, psicólogos, antropólogos, médicos psiquiatras, porque, resulta inverosímil tremenda barbaridad; ignorancia supina espeluznante.
Aún está vigente el catastrófico estado de Essalud y su prolongada agonía- sigue en UCI- Igualmente, quise escribir del rol pacificador del papa León IV y su vista al Perú; ayer quedó listo, para su cirugía con moderna tecnología científica. Finalmente, me atrajo la idea de expresar mi profunda fe en el Señor de los Milagros.
Ah, el día 11, en la misa dominical, celebrada por el cardenal Carlos Castillo, con grata sorpresa, vimos en el templo de las Nazarenas, a la señora presidenta, acompañada de sus tres dóciles ministros; todos con rostros compungidos. La mandataria comulgó. Toda la feligresía que asistió, a la Eucaristía en honor a Cristo de Pachacamilla, decodificó el mensaje en dos preguntas:
1.- ¿Los políticos gobernantes, sintieron la necesidad de acudir a Cristo, para obtener su bendición y lograr superar el pantanoso proceso gubernativo? 2.- ¿colocar en la mente de los fieles la idea que solo fue para aplacar los enfrentamientos verbales y físicos, entre ministros y diputados, que han convertido al Congreso en una campo de batalla?. Por todo ello, sentí la tentación de opinar sobre el sinuoso camino de la política gubernativa. Es un camino con mil vericuetos y laberintos de color gris, listo para pasar a color negro intenso, como el carbón.
Este es un ejercicio innecesario de lucha de poderes por ganar la supremacía, en pleno inicio del fenómeno El Niño. Avizoramos un eclipse político en un futuro inmediato que puede llegar a un desgobierno y una anarquía, sin precedentes. Los enfrentados, deben esforzarse por analizar serenamente el entrampamiento, desde un prisma jurídico, político y democrático y no echar más leña al fuego, con declaraciones provocadoras. Los ciudadanos solo somos espectadores de tan caprichosas posiciones políticas. La demanda urgente de los pueblos del Perú, es hoy; ya no más improvisación.