Seamos claros, en nuestro país sí hubo fraude electoral en varias elecciones de gran parte del siglo XX, perpetrado y financiado por la oligarquía latifundista servil del imperialismo yanqui, y, en contra del APRA y Víctor Raúl Haya de la Torre. No hubo fraude en las Elecciones Generales de 1980, ganó Acción Popular y Fernando Belaúnde; 1985, triunfó el APRA y Alan García; 1990, salió vencedor Cambio 90 y Alberto Fujimori, hizo golpe de Estado (05/04/1992), instaurando la autocracia, arrinconó a los partidos tradicionales, copó las entidades públicas, impuso la ahistórica reelección inmediata, redactó la Constitución de 1993.
En el presente siglo XXI, se puede afirmar, no hubo fraude en las Elecciones Generales de 2001, salió elegido Perú Posible y Alejandro Toledo; 2006, fue reelegido el APRA y Alan García; 2011, venció el Partido Nacionalista y Ollanta Humala; 2016, resultó electo Peruanos por el Kambio y Pedro Pablo Kuczynski; 2021, llegó a la Presidencia de la República Perú Libre y Pedro Castillo; 2026, aún el JNE no ha proclamado los resultados presidenciales.
Fuerza Popular y Keiko Fujimori, hablaron de fraude en las elecciones de 2016 y 2021, interpusieron recursos impugnatorios; fueron declaradas infundadas, en el Congreso de la República, se constituyó una Comisión Investigadora del fraude, no encontró nada fraudulento.
En las recientes elecciones del 12 de abril (primera vuelta), Rafael López Aliaga de Renovación Popular, imputó fraude, solicitó: nulidades, suspensión de conteo de votos, no proclamar los resultados, auditoría internacional, etc. No fueron acogidas. Respecto, al 07 de junio (segunda vuelta), acusa fraude Juntos por el Perú y Roberto Sánchez, sin mostrar pruebas ni siquiera indicios, ha organizado una marcha en defensa del voto popular, ha planteado nulidades de mesas; las han declarado improcedentes. Ha pedido nuevo conteo de votos, como congresista, votó en contra del conteo de votos posterior a una elección. Eso es ser incoherente.
Otro detalle, en las elecciones de 2001, a las 20.00 horas, Alan García, aceptó su derrota electoral y saludó pública y personalmente, la elección de Alejandro Toledo. No se ha vuelto a ver ese gesto del perdedor al ganador de la contienda electoral en los siguientes comicios, aún no hay cultura democrática.