Opinión

¿Nuestra atención está secuestrada?

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DIARIO VIRAL

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El aeropuerto parece una inmensa sala de espera. Sin embargo, basta detenerse unos minutos para descubrir que también es un extraordinario laboratorio de la conducta humana.

Mientras aguardaba mi vuelo, observé una escena repetida una y otra vez. Personas caminando con la cabeza inclinada sobre el celular. Otras buscando, casi con desesperación, un enchufe para recargar la batería, como si de ella dependiera también su propia energía. Algunos, se sentaban apenas unos segundos y volvían a levantarse para revisar un mensaje o confirmar la puerta de embarque.

Dos pasajeros permanecían uno al lado del otro. Conversaban. O, al menos, intercambiaban palabras. Ninguno miraba al otro. Cada uno, mantenía los ojos fijos en su teléfono. Con los audífonos puestos, de vez en cuando levantaban la cabeza, igual que los peces que asoman a la superficie para tomar aire antes de volver a sumergirse.

La escena parecía trivial, pero escondía una pregunta inquietante: ¿seguimos siendo dueños de nuestra atención?

El filósofo y psicólogo William James escribió que «mi experiencia es aquello a lo que decido prestar atención». Es una idea muy buena: nuestra vida no está hecha solo de lo que sucede, sino de aquello en lo que fijamos la mirada. Quien dirige nuestra atención, también influye en la manera como experimentamos el mundo. Por eso José Ortega y Gasset afirmaba: «Dime a lo que prestas atención y te diré quién eres.»

El ser humano evolucionó leyendo rostros, mucho antes que pantallas. Una mirada expresaba confianza, miedo o afecto y fortalecía los vínculos que hicieron posible nuestra supervivencia. Hoy compartimos el mismo espacio físico, pero habitamos universos digitales distintos.

La psiquiatra Marian Rojas Estapé explica que las plataformas digitales funcionan mediante recompensas inmediatas. Cada notificación activa circuitos de dopamina que alimentan el deseo de novedad constante. Poco a poco se debilitan la atención sostenida, dejamos de reflexionar y ser empáticos, perdemos interés por nuestro alrededor. En cambio, una mayor presencia en el aquí y ahora favorece estados asociados a la serenidad y al bienestar.

Hace más de cincuenta años, el premio Nobel Herbert Simon lanzó una advertencia que hoy parece una profecía: «Una abundancia de información crea una pobreza de atención.»

En ese momento dejé de escribir, porque anunciaron el embarque.
 

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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