El reciente accidente en Cayma, que involucró a dos unidades del Sistema Integrado de Transporte (SIT), vuelve a poner en evidencia las serias deficiencias en la gestión del transporte público y la fiscalización municipal. El comunicado oficial de la Municipalidad Provincial de Arequipa se limita a señalar que los vehículos contaban con acreditación vigente, que los conductores tenían licencia en regla y que los heridos fueron atendidos mediante el SOAT. Sin embargo, este tipo de respuestas burocráticas no resuelven la pregunta de fondo:¿qué está haciendo realmente el alcalde para garantizar la seguridad de los usuarios del SIT más allá de cumplir con requisitos formales?
La ciudadanía no necesita comunicados que repitan lo obvio, sino operativos efectivos y sostenidos que prevengan accidentes. ¿Dónde están las inspecciones periódicas de las unidades? ¿Dónde la verificación rigurosa de las condiciones mecánicas de los buses?
¿Dónde la fiscalización sobre las rutas, los tiempos de servicio y el comportamiento de los conductores? El hecho de que los buses tengan papeles en regla no significa que estén en condiciones óptimas para circular ni que el sistema funcione con estándares de seguridad adecuados.
El alcalde ha prometido modernizar el transporte y ordenar el SIT, pero los hechos demuestran que la gestión se ha quedado en anuncios y trámites administrativos. La coordinación con la Policía Nacional y el inicio de procedimientos sancionadores son medidas reactivas, que llegan después del accidente, cuando ya hay víctimas. Lo que se exige es prevención, control real y presencia municipal en las calles. La fiscalización no puede ser un acto simbólico ni un expediente más en la oficina; debe ser una política activa que reduzca riesgos y proteja vidas.
Este accidente es un recordatorio doloroso de que la seguridad ciudadana también se juega en el transporte público. El alcalde debe asumir su responsabilidad y dejar de escudarse en comunicados formales. La población espera resultados concretos: menos accidentes, más control y un sistema de transporte que priorice la vida de los pasajeros por encima de la complacencia con las empresas operadoras. Mientras eso no ocurra, cada comunicado será solo una muestra más de la distancia entre el discurso oficial y la realidad que sufren los usuarios día a día.