El caso de un escolar de 16 años que terminó con el rostro desfigurado tras ser atacado por sus propios excompañeros en Arequipa ha vuelto a traer a la palestra una de las problemáticas más frecuentes, pero que como una enfermedad avanza sigilosamente sin poder ser combatida de manera efectiva. Este hecho, denunciado públicamente por la madre del menor ante la falta de respuesta de la institución - es uno de los 730 casos de violencia escolar registrados en Arequipa, entre enero y agosto de 2026 en la plataforma de SíseVe. Solo es superada por Lima metropolitana con 4072 reportes.
Del total de denuncias en la región, donde prevalece la violencia psicológica, 445 casos se registraron en escuelas nacionales y 285 en instituciones particulares. Asimismo, de todos estos reportes,
55 son hechos de bullying (ver cuadro).
Cuando un “apodo” o una “broma”, son constantes, hirientes, agresivos y que solo busca humillar a alguien incapaz de defenderse, esto deja de ser un “juego” y pasa a convertirse en bullying.
“Cada vez se están presentando más casos de este tipo de violencia. Estos llegan al Poder Judicial en el caso de que este acto llegue a una agresión física que genere una lesión o fractura, un hurto, etc.
En caso de que el hecho sea cometido por un menor de 14 años, se le dictan medidas de protección o incluso pueden ser internados en un CAR.
En el caso de que sea mayor, se le dan medidas socioeducativas o internamiento”, remarca el juez de Familia de Cerro Colorado, Rildo Loza Peña.
INDIFERENCIA. Sin embargo, muchos de estos casos, por más que son reportados por las víctimas o sus padres a las autoridades institucionales (directores o docentes), son manejados internamente por algunos colegios que vuelven a juntar al agresor con la víctima volviendo a exponerla. Esta acción se da con el único fin de evitar dañar la imagen o reputación de la institución, así lo advirtió la jueza del 5.° Juzgado Penal Unipersonal del Módulo de Sanción de Delitos Contra la Mujer
e Integrantes del Grupo Familiar, Cristel Herrera.
“Hemos tenido casos donde lo quieren manejar de manera interna porque no quieren que se vea en la prensa el nombre del colegio. Incluso uno donde la niña le comentó a su profesora y la mamá cuando viene al juzgado dice que la do-
cente nunca le dijo nada. No intervenir ante el bullying también nos hace cómplices”, enfatizó la jueza.
CIBERBULLYING. Con el avance de las redes sociales, el bullying dejó las aulas de los colegios para pasar a un mundo más amplio como el internet. En los últimos años, las denuncias vinculadas a casos de violencia digital y escolar han ido ganando terreno en la región y ello debido a la ausencia de la guía familiar que termina exponiendo a los menores a la violencia digital, así lo advirtió el integrante de la Policía Comunitaria, suboficial PNP Rony Apaza Aquino. “Las modalidades más comunes son los chantajes sexuales y la difusión de imágenes. Por ejemplo, hubo un caso donde una señorita de tercer grado mantuvo una relación con uno de quinto, sin embargo, al terminar el colegio y querer retomar la relación este la chantajeó con publicar sus fotos íntimas, incluso amenazándola con enviarlas a su padre. Felizmente se armó de valor, lo denun-
ció y pudimos capturarlo”, contó.
Asimismo, el suboficial Rony Apaza remarca que este incremento responde en su mayoría a la reacción tardía de las instituciones educativas y que termina limitando la capacidad de respuesta de la Policía. Además, advirtió sobre la proliferación de los llamados “grupos de confesiones” en redes sociales, administrados por los mismos estudiantes, desde donde empiezan a insultarse, a hacer retos virales y atacarse mutuamente. Todo ello termina fomentando el “ciberacoso”, una de las modalidades más comunes de violencia escolar en la actualidad, entre ellas el sexting.
“Un grupo de niñas creó un grupo para poder enviarse fotografías en ropa interior pensado que no iba a salir, pero esas imágenes salieron y se viralizaron en redes sociales. Las mamás se han enterado y denunciaron el caso”, alertó el policía mostrando las consecuencias devastadoras a las que se llegaría si no hay el seguiento de los padres.