Javier Dollin Vilchez Landivar (50) pasará el resto de sus días tras las rejas del penal de Quenccoro. Es la máxima sanción de la justicia tras confirmarse el calvario que vivió un adolescente de 13 años en Santo Tomás (Chumbivilcas, Cusco).
La Fiscalía demostró que Vilchez Landivar aprovechaba su oficio de comerciante de dulces y juguetes en la plaza de Santo Tomás para ganarse la confianza de la víctima mediante regalos, dinero y ropa. Posteriormente, el agresor manipulaba al menor bajo constantes amenazas de muerte dirigidas hacia él y su madre, sometiéndolo a reiterados abusos en habitaciones alquiladas del distrito.
DILIGENCIAS. La fiscal adjunta provincial Mary Carmen Palomino Canal lideró la estrategia que desarmó la defensa del acusado. Entre las pruebas científicas y testimoniales más determinantes presentadas ante el juzgado destacaron la declaración del menor en Cámara Gesell, las pericias psicológicas que confirmaron un grave daño emocional, y un acta de constatación policial en la vivienda del agresor, donde se hallaron juguetes, preservativos y prendas de vestir de niños.
Actualmente, el agresor se encuentra recluido en el penal de Quenccoro, donde pasará el resto de sus días. Además de la pena de cárcel de por vida, el juzgado ordenó que reciba tratamiento terapéutico obligatorio y el pago de 20 mil soles por concepto de reparación civil.