Desde golpes con tijeras, cúteres o lapiceros, hasta humillaciones con memes e imágenes alteradas con inteligencia artificial, son algunas de las agresiones escolares que más se registran en Arequipa. El rango de edad donde aparecen con frecuencia estos casos se encuentra de entre los 10 a 14 años, así lo reveló el juez de Familia de Cerro Colorado, Rildo Loza, quien alertó además del incremento de denuncias de ciberbullying que registra 15 casos durante el 2026.
El bullying avanza silenciosamente entre los escolares de Arequipa. Las agresiones pueden incluir la exclusión social, coacción, ataques con objetos escolares y publicaciones humillantes en redes sociales más calificadas como ciberbullying. En este último, a diferencia de las otras, no es indispensable que la conducta se repita debido a que basta que exista un hecho, y que sea difundido a través de redes sociales, para que pueda configurarse como bullying, advirtió el magistrado.
“Lo típico es que en sus redes sociales los menores publican imágenes de sus compañeros alterándo-
las con IA, hacen memes o incluso los insultan de manera reiterada. Crean foros donde empiezan a agredirse, difundir este tipo de imágenes para burlarse”, detalló Rildo Loza.
CASOS. Pero la violencia escolar también mantiene sus formas tradicionales. Entre los casos más frecuentes que remarca el juez de familia aparecen los golpes, patadas, empujones, lanzamiento de objetos, hasta el uso de tijeras, cúteres, lapiceros u otros elementos del colegio para causar lesiones. En el plano psicológico predominan los insultos y el aislamiento: dejar de
hablarle a un estudiante, apartarlo del grupo, entre otros.
Sin embargo, no todas las agresiones tienen que terminar en fracturas o lesiones graves para generar consecuencias.
El magistrado remarcó que jalar el cabello, empujar, arrojar las pertenencias de otro estudiante o ejercer agresiones sin provocar un daño severo también pueden constituir una infracción. A ello se suma la coacción, cuando un menor obliga a
otro a diversas acciones contra su voluntad.
LABOR DE INSTITUCIONES. De acuerdo con Rildo Loza, la respuesta frente al bullying debe comenzar dentro del propio colegio que debe actuar con medidas de protección, como separar a los estudiantes involucrados, cambiar horarios o lugares dentro del aula y vigilar a la víctima. Paralelamente, deben adoptarse medidas correctivas al agresor, conversar con él y convocar a sus padre para evitar que los hechos vuelvan a repetirse.
“Concluida esta primera etapa, determinamos qué hechos han ocurrido y les indicamos a los padres que, habiendo configurado un acto de bullying que a la vez configura una falta o delito, debe comunicarse a las autoridades”, explicó.
“SANCIONES” CONTRA AGRESORES. Según el magistrado, el bullying puede conceptualizarse a partir de los 9 años, cuando la madurez psicológica permite atribuir este tipo de conductas. El rango donde aparecen con mayor frecuencia es-
tos casos se encuentra entre los 10 y 14 años, una etapa clave de transición entre los últimos años de
primaria y el ingreso a secundaria. “Por norma se evita que los menores tengan contacto con personas adultas que han cometido delitos, el espacio que ellos tienen es muy distinto, entonces se procura que estén en el mayor tiempo en estos locales, incluso pueden estar hasta los 21 años”, remarcó.
En el Perú, las sanciones contra los agresores en caso de comprobarse un hecho de bullying dependen de la gravedad del caso y de la edad del estudiante. Mientras que un menor de 14 años recibe medidas de protección, un escolar mayor a los 14 años enfrenta medidas socioeducativas hasta incluso su internación en centros juveniles. (ver cuadro)