Escribe Fernando Chuquipiunta.
José Luis Ayala Olazával (Huancané, 1942) es un reconocido escritor de la llamada Generación del 70, integrante de la promoción intelectual “Carlos Oquendo de Amat” (Picoa) y afincado en Lima desde hace varios años.
¿Qué escribió desde que dejó el diario La Primera? He entregado una editorial El pez de oro de Gamaliel Churata para una edición crítica, con una refonemización adecuada, alimentada por la explicación inherente a la cosmovisión andina. Además, aparecen textos en los que Churata explica cómo debe entenderse su libro. He concluido y entregado a una editorial un libro que se llama: “Diccionario de la cosmovisión andina”. En dos meses debe estar impreso un libro que escribió Fernando Túpac Amaru Bastidas, quien permaneció preso desde los once años hasta su muerte. Lo he reconstruido en base a los documentos que hay en el Archivo de Las Indias y a las cartas que escribió, las que se publicaron en algunos libros de historia.
¿Qué libro escribe ahora? He decidido trabajar seis libros referentes a Churata. Los textos proceden de todo cuanto escribió en Puno, Potosí y La Paz (Bolivia). Lo más importante es que cuento con el apoyo de sus hijos llamados Amarat y Estrella. Pero además escribiré ensayos sobre la realidad peruana, tengo varios libros inéditos que ahora voy a tratar de publicarlos, entre ellos uno de teatro.
¿Qué piensa de la crítica literaria? Es muy importante porque orienta, señala virtudes y desaciertos. Hay crítica académica, periodística, parasitaria y también una especie de esperpento que pretende analizar, pero no se le entiende. En mi caso concretamente, la crítica que he escrito se ha referido siempre a los mejores libros, esa es la única condición que se exige aquí o en cualquier parte donde se publican y leen libros.
¿Se sienta más poeta o novelista? La poesía abarca toda la literatura, está en la prosa, en el ensayo, el teatro y en los propios actos de la vida. Creo entonces que se puede escribir poesía y alimentar los cuentos y novelas con poesía, para que tengan un mayor aliento literario.
¿Cómo quiere que lo recuerden? Como lo que soy, como un escritor versátil, comprometido con el proceso de descolonización de la cultura. Si algo podría reclamar es el hecho de tener una vocación literaria inquebrantable. Sé que funciona la teoría del bien limitado. No hay por qué tratar de demoler para erigirse de juez y parte. Lo único que al final queda son los libros, no las agresiones ni la envidia siempre infecunda y provinciana.