El viaje hacia Machu Picchu suele ser el sueño de miles de viajeros que llegan al Perú con la expectativa de recorrer la antigua ciudadela inca. Sin embargo, un informe del semanario Hildebrandt en sus trece reveló que algunos turistas terminan su visita sin ingresar realmente al complejo arqueológico.
Según el reportaje, el sistema oficial de venta de entradas del Ministerio de Cultura del Perú ofrece boletos para rutas que solo permiten observar el santuario desde miradores o senderos cercanos, lo que genera confusión entre visitantes nacionales y extranjeros.
El proceso comienza en el portal oficial tuboleto.cultura.pe, donde se venden diferentes circuitos y rutas para recorrer el santuario. Allí se describen trayectos panorámicos que prometen vistas del paisaje andino y de la ciudadela inca. No obstante, algunos de estos recorridos bordean el área arqueológica sin permitir el acceso a espacios históricos del complejo.
El reportaje señala que muchos visitantes descubren esta diferencia cuando ya se encuentran en el sitio, después de haber invertido tiempo y dinero en un viaje que puede costar hasta 2,500 dólares entre vuelos, tren, hospedaje y alimentación.
De acuerdo con el informe periodístico, la reorganización del acceso al santuario responde a recomendaciones de la UNESCO para proteger el patrimonio ante el exceso de visitantes. Desde el 1 de junio de 2024, el sistema divide la visita en tres circuitos principales: Panorámico, Clásico y Machupicchu Realeza. El portal oficial explica que esta medida busca “permitir un flujo controlado de visitantes en las zonas autorizadas, evitando riesgos por afectaciones y garantizando la calidad de la experiencia del visitante”.
Uno de los casos más cuestionados es la llamada Ruta Montaña Machu Picchu, incluida en el circuito panorámico. El boleto, que cuesta 200 soles para extranjeros y 112 soles para peruanos, promete vistas desde la cima de la montaña y del entorno natural.
Sin embargo, según el reportaje de Hildebrandt en sus trece, quienes eligen esta opción no acceden a espacios emblemáticos como la Casa del Inca, la Roca Sagrada o el Intihuatana. “Se trata de una maniobra de publicidad engañosa”, sostiene el informe, que también advierte que la caminata puede durar cerca de 40 minutos y que la neblina frecuente impide en ocasiones incluso observar con claridad la ciudadela.