Beber agua helada es una práctica común en el Perú, sobre todo durante días calurosos o después de realizar actividad física. Sin embargo, el Ministerio de Salud advierte que, si bien hidratarse es clave para el buen funcionamiento del organismo, la temperatura del agua puede influir en la salud digestiva.
“La hidratación regular es fundamental, pero debe adaptarse a cada persona”, señalan especialistas, en medio de crecientes dudas sobre los posibles efectos del agua fría.
De acuerdo con la doctora Karim Zevallos, beber agua helada no representa un riesgo para personas sanas, pero sí puede generar molestias en quienes tienen sensibilidad gástrica. “El agua muy fría puede provocar vasoconstricción, lo que dificulta el flujo sanguíneo en el sistema digestivo”, explicó. Como antecedente, pacientes con gastritis, reflujo o colon irritable podrían experimentar dolor abdominal, hinchazón o espasmos tras su consumo frecuente.
Por su parte, el especialista del Minsa, Walter Vidalón, indicó que el agua helada puede generar una reacción inmediata de contracción muscular y vascular. “Esto puede producir sensación de opresión en el pecho, sobre todo después de actividad física intensa”, precisó.
No obstante, tanto el Minsa como EsSalud coinciden en que no existen evidencias concluyentes de que el agua fría cause enfermedades graves en personas saludables.
Frente a ello, las autoridades recomiendan consumir agua a temperatura ambiente, especialmente en personas con antecedentes digestivos, y evitar ingerir grandes cantidades de agua helada en poco tiempo.
Además, el Minsa sugiere beber entre 1.5 y 2 litros diarios, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 2 litros, ajustando la cantidad según el clima y la actividad. “Es mejor hidratarse de forma constante durante el día”, concluyen, priorizando siempre el agua como bebida principal.