La reciente elección de José María Balcázar Zelada como presidente interino del Perú, tras la censura de José Jerí, abrió un nuevo capítulo político en el país. Con 64 votos a favor en el Congreso, Balcázar asumió el cargo bajo el compromiso de garantizar elecciones libres y continuidad económica. Sin embargo, en pleno proceso de transición, el expresidente Pedro Castillo formalizó un pedido de indulto, generando un intenso debate nacional sobre los alcances del poder presidencial y la figura de las gracias constitucionales.
La solicitud fue presentada por su abogado y exministro de Defensa, Walter Ayala, quien sostuvo que Castillo enfrenta una “persecución política bajo la apariencia de un juicio penal”. En la carta dirigida al mandatario, se invoca el numeral 21 del artículo 118 de la Constitución y se apela a la palabra empeñada durante las negociaciones previas a la elección de Balcázar.
“Al amparo de lo dispuesto en el numeral veintiuno del artículo ciento dieciocho de la Constitución (…) solicito el indulto presidencial”, señala el documento. Castillo, condenado a once años y cinco meses por conspiración para la rebelión, afirmó que “cumplir su palabra de indultarme no solo sería un acto de justicia conmigo, sino un gesto poderoso que reivindicaría la confianza en la clase política”.
El pedido encendió reacciones inmediatas en el ámbito político y jurídico. Ayala aseguró que Balcázar “ha estado diciendo a los cuatro vientos que va a indultar al presidente Pedro Castillo”, mientras que el exmandatario insistió en que su intención “nunca fue atentar contra el pueblo”.
El documento sostiene que el nuevo jefe de Estado habría prometido el indulto como parte de acuerdos políticos, argumento que fue rápidamente cuestionado por diversos sectores que advierten sobre los límites constitucionales del indulto en casos con procesos aún abiertos ante la Corte Suprema.
Frente a la controversia, la Presidencia emitió un comunicado oficial descartando cualquier posibilidad de gracia presidencial. “En la agenda de la Presidencia de la República del Perú no se encuentra pendiente ni programado el otorgamiento de gracia alguna”, precisa el pronunciamiento firmado por Balcázar.
Días antes, el mandatario ya había declarado que el indulto “no está en agenda” y que “nadie me lo ha pedido”, subrayando que toda decisión debe basarse en “hechos concretos, materiales y objetivos”. Con este mensaje, el Ejecutivo busca cerrar el debate y centrar su gestión en seguridad, estabilidad económica y la organización de elecciones generales transparentes.