La crisis energética desatada tras el incidente en Megantoni, Cusco, se convirtió en un nuevo campo de batalla electoral. Los principales candidatos de izquierda defienden a Petroperú y plantean fortalecer su control estatal, a pesar de las millonarias pérdidas que la empresa ha generado al país, mientras critican a las compañías privadas del sector.
Ronald Atencio, de la alianza Venceremos, aseguró que Petroperú seguirá siendo del Estado y prometió optimizar su operación para cubrir el abastecimiento de combustible, además de renegociar contratos como el de la Transportadora de Gas del Perú (TGP). Sin embargo, planteó medidas que rozan la nacionalización si las empresas privadas no devuelven supuestos recursos al país.
Yonhy Lescano sostuvo que Petroperú “funciona bien” y rechazó su privatización, argumentando que la entrega de activos estratégicos a privados sería un “negociado”. Por su parte, Roberto Sánchez enfatizó que vender la petrolera sería un atentado contra la soberanía económica, mientras que Vladimir Cerrón propuso renegociar o nacionalizar el gas de Camisea, evocando modelos de control estatal radicales.
En contraste, el exministro de Economía David Tuesta señaló que la crisis energética actual es consecuencia de los malos manejos internos de Petroperú y defendió la reestructuración de la empresa. Aseguró que un nuevo directorio técnico, con el apoyo de Proinversión y Deloitte, podría mejorar su gestión, evitando mantener a funcionarios poco calificados que históricamente han obstaculizado su funcionamiento.
El debate sobre Petroperú se perfila así como un tema clave en la campaña, que enfrenta la defensa de la estatalización frente a la necesidad de eficiencia y gobernanza en un sector estratégico para el país.